miércoles, 27 de agosto de 2014

El príncipe Liu An buscaba la inmortalidad y descubrió el tofu

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Los chinos consideran a la soja como 1 de sus 5 granos esenciales, junto al arroz, el trigo, la cebada y el mijo. Con la soja se puede preparar tofu, gastronomía milenario que, gracias a algunos sibaritas muy vegetarianos, nos llega al siglo 21. Ud. puede comprar soja orgánica, sin conservantes ni colorantes ni aditivos. Bien condimentado, asado, a la plancha, e incluso frito, es un plato que podría hacerle progresar en su intento por aminorar el consumo de carne, o simplemente dejarlo en el pasado.
En China los desayunos nunca se acompañan de leche o queso. En ese país las familias acostumbran a sustituir esos alimentos por productos procedentes de semilla de soja que, ahora, tras 2 milenios de historia, comienzan a ponerse de moda entre los vegetarianos de todo el mundo.
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La historia del tofu comienza hace más de 3.000 años, cuando el emperador chino Sheng-Nun, que tenía grandes cultivos de soja/soya y se dedicaba a estudiar sus propiedades alimenticias y terapéuticas. Los monjes budistas que llevaban una alimentación vegetariana fueron los encargados de darla a conocer al mundo.
La sola es 1 de las 5 semillas consideradas divinas por los chinos. Las otras 4 son el trigo, el arroz, la cebada y el mijo.
La leyenda china atribuye su invención al príncipe Liu An (179 a.C.–122 a.C.). El tofu y su técnica de producción fue introducido a Corea y Japón durante el período Nara. También se difundió a otras partes del Este Asiático. Es muy probable que su difusión coincidiera con la expansión del budismo, ya que es una importante fuente de proteínas en la dieta vegetariana del budismo asiático.
El tofu fue como una bendicion para los monjes budistas, en su mayoria vegetarianos, ya que les ofrecia promover “vibraciones dulces”, contrarias a las que, según ellos, provocaba el consumo de carne.
Fue incorporado al vademecum del Imperio cuando el herbalista y acupunturista chino Li Shizhen (1518 - 1593), en la dinastía Ming, describió un método de hacer tofu en su libro Bencao Gangmu ("Compendio de Materia Médica").
Otra leyenda indica que el tofu se descubrio por casualidad por el año 200 a.C. cuando unos nómadas carentes de condimentos adecuados decidieron condimentar la leche de soja con agua salada pero en lugar de condimentarla, ésta se cuajo y dio origen al tofu.
En un principio era una comida propia de sacerdotes y nobles. Pero con el paso del tiempo su uso se fue extendiendo y ahora es la base de aportación de proteínas en los vegetarianos de todo el mundo.
Otra historia
El tofu y la soja han entrelazado su camino en la cultura china.
También se dice que en la dinastía Han (206 a.C.- 24 a.C.), Liu An, el nieto del emperador Liu Bang, estaba ansioso por aprender el arte mágico de la inmortalidad, por lo que se internó en la montaña para refinar píldoras inmortales. Él fracasó en sus esfuerzos para producir elixires inmortales. En cambio, después de mezclar el jugo de poroto/frijol de soja con yeso, él creó un material blanco y tierno de atractiva fragancia.
Los campesinos locales trataron de probar el producto, y descubrieron que estaba delicioso. Él fue nombrado "queso de soja" o "tofu". Liu An se convirtió en un inventor inesperada de tofu, y su ciudad natal, el condado Shouxian, de la provincia de Anhui, ha sido apodada la "ciudad natal del tofu".
En China los desayunos nunca se acompañan de leche o queso. En ese país las familias acostumbran a sustituir esos alimentos por productos procedentes de semilla de soja que, ahora, tras 2 milenios de historia, comienzan a ponerse de moda entre los vegetarianos de todo el mundo.
El producto estrella, el tofu, fue utilizado por primera vez en Japón en 1182, donde también se le conoce como "shiro" o "kabe". 
Varios tofu
Tofu literalmente significa "cuajada de soja", es un producto fresco similar al queso pero que se obtiene después de cuajar la leche de soja. Aunque está compuesto básicamente de proteínas y el colesterol está ausente de sus componentes, destacada su permeabilidad para absorber sabores de otros alimentos, ya que es incoloro, inodoro e insípido.
El "Mapo tofu", una de las especialidades más famosas de la provincia suroccidental de Sichuan, inventado de manera accidental durante la dinastía Qing (1644-1911) cuando a una mujer llamada Wen Qiaoqiao se le ocurrió guisar carne picada y queso de soja junto con una abundante ración de aji/pimiento/chile.
El "Chou doufu", o tofu maloliente, también se remonta a los tiempos de la dinastía Qing, cuando Wang Zhihe, un joven de la provincia oriental de Anhui, probó un queso de soja que olvidó durante meses en un frasco y descubrió que tenía un sabor delicioso.
El tofu es una fuente de calcio superior a la leche (por cada 100 gramos, entre 111 mg y 162 mg de calcio) y, además, posee niveles tan altos de proteína que puede ser sustituto de la carne y los huevos.
Si la soja es silvestre y no transgénica, especialmente cuando fermenta, contiene fitoestrógenos que están asociados con tasas de cáncer más bajas. En cambio, la soja procesada y sin fermentar contiene altos niveles de xenoestrógenos, que causan el cáncer.
Propiedades
Media taza de queso de soja crudo contiene 94 calorías, mientras que 100 gramos de ternera tienen 331 calorías, una taza de leche de vaca 120 calorías, y 100 gramos de queso curado 320 calorías.
El Instituto de Medicina Preventiva, en Shangai asegura que la soja es anticancerígena, que reduce el colesterol malo y aumenta las defensas.
También contiene fósforo, hierro y vitaminas del grupo B y E.
Importante: al adquirirlo, mirar la fecha de vencimiento. Éstas varían de acuerdo a su presentación. Si el tofu se adquiere suelto, su duración es de 1 semana a partir de su elaboración. Para conservarlo mejor, se coloca el queso en un recipiente cubierto de agua y en la heladera. El agua se cambiará todos los días.
Los envasados tienen generalmente una duración de 30 días, y 6 meses algunos de los importados. Vienen en envase de larga vida.
Cuando el queso tofu está vencido se torna baboso.
Para preparar tofu
> Opción 1
> Opción 2
12 ideas para el tofu
> Tofu frito crujiente con salsa de miso: Tofu rebozado con harina de arroz y frito, resulta crujiente y muy sabroso si se acompaña de la salsa de miso agridulce, te damos la receta.
> Tofu con pimientos del piquillo y nueces: Una receta en la que no hay que cocinar el tofu, se prepara con tiempo una marinada y se deja reposar para que absorba los sabores, pimientos del piquillo, ajo, cebolla, perejil, aceite de romero…
> Paté de calabaza y tofu ahumado: Para untar sobre tostadas o como salsa para mojar, o incluso para acompañar una carne o un pescado. Es sabrosa, fina y nutritiva, además de fácil y rápida de hacer, pudiendo utilizar la calabaza de cualquier estación.
> Paté de berenjena y tofu: Otra variante de paté de tofu, en este caso con berenjenas asadas, salsa teriyaki, un poco de ajo y aceite de oliva virgen extra. Otra salsa o paté para untar o acompañar otros alimentos, muy sana y nutritiva.
> Tofu ahumado crujiente con salsa cremosa de soja y sésamo: Como aperitivo, emulando a unas patatas fritas, preparamos estos palitos de tofu en su versión ahumada, que se untan en una ligera salsa cremosa de soja y sésamo, tan fácil y tan rico que se repite.
> Tofu a la parrilla con salsa de chalotas, limón y pimienta de Sichuan: El hecho de cocinar a la parrilla ya proporciona sabor, así que lo único necesario para complementar este plato es una ensalada fresca y una salsa ligera con el punto ‘electrizante’ de la pimienta de Sichuan.
> Ensalada de champiñones y tofu: Una sencilla ensalada de berros y tomates gana en todos los aspectos si le añadimos unos dados de tofu marinados con salsa de soja y mirin.
> Ensalada de pasta con tofu: Este plato de pasta es muy completo, el tofu lo marinamos con salsa teriyaki y lo cocinamos posteriormente a la plancha. La ensalada se completa con calabacín, maíz dulce, aceitunas, tomates, hierbas aromáticas y un buen aceite de oliva virgen extra.
> Tofu ahumado con pimiento asado y albahaca: El tofu ahumado está bueno por ese toque de sabor que proporciona, además de hacerlo a la plancha y potenciar su sabor, lo complementamos con una combinación que nos encanta, el pimiento asado y la albahaca.
> Tofu al limón con arroz rojo: Hay que probar otras combinaciones de sabor, aunque la salsa de soja y otras similares van muy bien con el tofu, no pueden imaginar cómo le acompañan los cítricos, aquí con una vinagreta de limón deliciosa.
> Tofu con salsa de lemon grass y Gochujang: Esta receta de tofu es muy reciente, posiblemente ya la tenéis entre vuestras recetas pendientes de probar.
> Tofu marinado con jang: Requiere conocer el Jang, productos de soja fermentada de Corea. Con algunos de ellos se prepara esta receta de tofu, pero en caso de no tenerlo, es posible utilizar su salsa de soja preferida, vinagre de arroz o de Jerez, guindilla… será algo diferente, pero estará rico igualmente.

martes, 26 de agosto de 2014

Abejas contra el cáncer: de Carlomagno al siglo 21

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Algunos venenos, de abeja, serpiente y escorpión, podrían constituir la base para una nueva generación de fármacos destinados a la lucha contra el cáncer. Una de las novedades en esta línea de investigación es lo descubierto por el equipo de Dipanjan Pan, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (USA). Ellos han ideado un método para dirigir específicamente ciertas proteínas de veneno contra células cancerosas, dejando intactas a las sanas, lo que reduce o elimina los efectos secundarios que las toxinas de otra forma tendrían.
Los venenos de abejas y otros animales contienen compuestos con un buen potencial antitumoral. En la imagen, la cara de un macho de la especie Agapostemon splendens. (Foto: Natalie Allen y Stephanie Kolski, U.S. Geological Survey)


Tiempo atrás, Wang Menglin, acupuntor chino comentó que las abejas era su especialidad: él había sometido en su clínica en Beijing a más de 27.000 pacientes a una terapia de sesiones con docenas de dolorosas picaduras de abeja.
"Agarramos la abeja entre los dedos, la apretamos contra un punto del cuerpo y le presionamos la cabeza hasta que saca el aguijón", explicó Wang desde su consultorio situado en las afueras de la capital china.
Las abejas que él utiliza, que mueren después de haber picado al paciente, pertenecen a una variedad importada de Italia, explicó.
Para Wang Menglin, se trata de un método tradicional con efectos bien reales. "Hemos tratado pacientes con enfermedades que van de la artritis al cáncer con resultados positivos", asegura.
Las picaduras de abeja sirven, según él, para curar la "mayoría de las enfermedades comunes que afectan a los miembros inferiores" del cuerpo, aunque también a título preventivo.
De inmediato, el portal web científico estadounidense SciencEbasedMedicine.org salió al cruce de Wang y calificó de "charlatanismo" ese tratamiento, recordando que "ninguna demostración científica justifica el uso" de la apiterapia.
En la American Cancer Society se ratificó: "No existe ningún estudio clínico sobre humanos que muestre eficacia alguna del veneno de las abejas o de otros productos de la colmena para curar o prevenir el cáncer", aseguró la organización médica estadounidense en su página web.
"Confiar en este único tipo de tratamiento y evitar o atrasar cuidados médicos convencionales puede tener consecuencias muy serias para la salud", agregó la institución en su página web.
Sin embargo, hay referencias coránicas acerca de las propiedades medicinales de las secreciones de abeja y hasta el emperador Carlomagno (742-814) se habría beneficiado de curas de picaduras.
Carlos I el Grande, llamado Carlomagno fue rey de los francos desde 768 hasta su muerte, rey nominal de los lombardos (764–814) y emperador de Occidente (800–814).
Noticias
En 2013 ocurrieron noticias al respecto: la toxina en el veneno de abejas fue utilizada por un grupo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Washington University (en St. Louis, Missouri, USA), para matar células cancerosas. Los investigadores vincularon el mayor componente del veneno a una pequeña esfera que llaman "nanobees" (nano abejas).
En los ratones utilizados para el experimento, el "nanobee" distribuyó la toxina melitina a los tumores mientras protegía otros tejidos del poder destructivo de las toxinas. Los tumores en los ratones se detuvieron o redujeron. La efectividad contra el cáncer del "nanobee" en los ratones fue publicada en la página web del Journal of Clinical Investigation.
"Los nanobees se plantan en la superficie de las células y depositan su carga de melitina que rápidamente se combina con las células objetivo", dijo por entonces el coautor, Samuel Wickline, quien dirige el Siteman Center of Cancer Nanotechnology Excellence, en la Universidad de Washington.
La melitina es una pequeña proteína o peptídico que es fuertemente atraída a las membranas celulares lo hace que se formen poros que rompen células y las matan.
Según Wikipedia, la apitoxina es el veneno secretado por las abejas obreras de varias especies de estos insectos, que lo emplean como medio de defensa contra predadores y para el combate entre abejas. En las especies venenosas, el ovipositor de las obreras se ha modificado para transformarse en un aguijón barbado.
La apitoxina no es una sustancia simple, sino una mezcla relativamente compleja. Aunque los efectos suelen atribuirse a la acidez del compuesto, en realidad el ácido fórmico apenas está presente, y sólo procede de una de las dos glándulas implicadas en la secreción del veneno. Una de estas secreciones es ácida. No obstante, la más activa de ellas aparece como un líquido fuertemente alcalino formado por una mezcla de proteínas, principalmente el polipéptido citotóxico melitina (fórmula química: C131H229N39O31).
La apitoxina se emplea a veces medicinalmente —en la llamada apiterapia o apitoxoterapia—, como tratamiento complementario o alternativo, para el alivio sintomático del reumatismo y otras afecciones articulares, por las pretendidas propiedades antiinflamatorias del péptido 401, la apamina, eficaz supresora del dolor, analgesico; y la melitina, que actúa sobre el sistema inmunológico corrigiendo ataques de anticuerpos hacia las articulaciones y mielina.
La apitoxina debe su nombre al ingeniero agrónomo Eduardo Martínez Rubio, quién en 1936 realizó la desintegración del veneno de abeja, mientras trabajaba para el Instituto Bioterapico Dispert, en Uruguay.
"La melitina ha llamado la atención de los investigadores porque en alta concentración puede destruir cualquier célula con la que entre en contacto, lo que hace que sea un antibacterial efectivo, un agente antifúngico y potencialmente un agente anticáncer", agregó el coautor, Paul Schlesinger, Ph.D., profesor asociado de Biología Celular y Fisiología.
"Las células cancerosas pueden adaptarse y desarrollar resistencia en muchos agentes anticánceres que pueden alterar la función de los genes o que tienen como objetivo el ADN de las células, pero es difícil para las células darle la vuelta al mecanismo de aniquilación que usa la melatina", abundó más adelante.
Los científicos hicieron pruebas con los "nanobees" en 2 clases de ratones con tumores cancerosos. A una raza de ratón se le implantaron células de cáncer del seno y al otro tumores de melanoma. Después de 4 o 5 inyecciones de la melatina durante varios días, el crecimiento en el ratón con cáncer del seno se redujo en un 25% y el que tenía melanoma disminuyó en un 88%, comparado con tumores sin tratar.
Los investigadores también han desarrollado un método más específico, que consiste en poner agentes adicionales, para asegurarse que los nanobees se dirijan a los tumores y no a los tejidos saludables.
Lo nuevo
Una de las recientes novedades en esta interesante línea de investigación es lo descubierto por el equipo de Dipanjan Pan, de la Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign (USA), según explicó la web Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

Ellos científicos han ideado un método para dirigir específicamente ciertas proteínas de veneno contra células cancerosas, dejando intactas a las sanas, lo que reduce o elimina los efectos secundarios que las toxinas de otra forma tendrían.
 

Pan y sus colaboradores han utilizado de forma segura toxinas de veneno en diminutas partículas de tamaño nanométrico para tratar células de cáncer de mama y de melanoma en el laboratorio. Estas partículas, que se camuflan respecto al sistema inmunitario, llevan la toxina directamente a las células cancerosas, evitando así daños a las células sanas.
 

El veneno de serpientes, abejas y escorpiones contiene proteínas y péptidos que, cuando son separados de los otros componentes y se prueban de forma individual, resulta que pueden enlazarse a las membranas de las células cancerosas. Esa actividad podría potencialmente bloquear el crecimiento y la propagación de la enfermedad, a juzgar por las conclusiones de otros científicos en investigaciones previas.

En el nuevo estudio, el equipo de Pan se centró en la melitina, presente en el veneno de la abeja, que evita que las células cancerosas se multipliquen. Las abejas fabrican tan poco veneno que no es factible extraer y separar la sustancia una y otra vez para las pruebas de laboratorio o para un uso clínico posterior. Esa es la razón por la que los científicos han sintetizado la melitina en el laboratorio.
Para averiguar cómo funciona la melitina dentro de una nanopartícula, los investigadores llevaron a cabo estudios basados en modelos digitales. A continuación, hicieron la prueba e inyectaron su toxina sintética en nanopartículas. Estas transportaron de manera segura a la toxina sintética directamente al tumor, donde se enlazó a células madre cancerosas, bloqueando su proliferación y propagación.

El próximo paso en esta línea de investigación es examinar el nuevo método de tratamiento en ratas y cerdos. Si esta fase cosecha buenos resultados, se podrá pasar a las pruebas en pacientes humanos. El proceso completo llevará varios años, como es habitual ante terapias farmacológicas nuevas.

Los resultados de esta investigación se han presentado públicamente en un congreso reciente, organizado por la ACS (American Chemical Society, o Sociedad Química Estadounidense).
Y un plus
En tanto, una diseñadora industrial portuguesa creó un dispositivo que -según ella afirma- puede detectar el cáncer mediante el uso de abejas entrenadas.
Para realizar el diagnóstico, las abejas son colocadas en un habitáculo de vidrio donde luego el paciente echa el aliento. Si las abejas salen del lugar y vuelan hacia una cámara secundaria, la enfermedad ha sido detectada. Por el contrario, si los insectos permanecen en su lugar, el paciente está sano.
"La abejas se apresuran a volar hacía la cámara más pequeña si detectan en el aliento de los pacientes el olor que se les ha enseñado a reconocer", afirma Susana Soares, quien presentó su invento en la Semana del Diseño de Eindhoven, Holanda.
"Las abejas pueden ser entrenadas para esto en 10 minutos", dijo la diseñadora en declaraciones citadas por Daily Mail.
Estudios anteriores demostraron que las abejas poseen un olfato muy superior al de los mejores perros de rastreo. De hecho, se las ha entrenado con éxito en la detección de bombas, y una empresa privada llamada Insectinel, entrena a estos insectos para trabajar en operativos anti terroristas.
Para entrenar a las abejas se procede del mismo modo que con otros animales, premiando sus aciertos con una solución azucarada. Una vez que la abeja aprende el olor que necesita reconocer para recibir el premio, no lo olvida jamás.

domingo, 24 de agosto de 2014

¿CÓMO QUIERO ALIMENTARME? ECKHART TOLLE.



¿Qué tipo de alimentación es la mejor?
¿Elijo alimentarme de una forma o de otra por elección  propia o me dejo llevar?
Todo es energía.
Nada es bueno ni malo, lo que lo hace diferente es el grado de consciencia que pones a la hora de ingerir un alimento.
Ingerir un alimento u otro, no nos hará más espirituales.
¿Sabías que Hitler era vegetariano?
Si estás indeciso en cuanto a cambiar la forma en que te alimentas, este vídeo puede ayudarte a tomar tus decisiones.

Activa los subtitulos en la parte inferior derecha del vídeo.


sábado, 23 de agosto de 2014

Los siete pasos de la alimentación consciente



FUENTE http://elblogdeesenciadealquimia.com
 
La alimentación consciente, o minfulness de la alimentación, tiene como objetivo que nos relacionemos de manera equilibrada con la comida.
Sin duda todos hemos experimentado lo contrario, que es una alimentación inconsciente: comer de modo automático,comiendo sin preguntarnos si tenemos o no hambre, sin disfrutar el momento, sin pensar en lo que estamos comiendo.
Se trata de adoptar unos enfoques de atención que te enseñan a relacionarte con la comida y contigo mismo, de un modo diferente. Sin hacer ningún tipo de dieta, consiste en ser consciente tanto de tus sensaciones físicas (hambre o saciedad) , de los mensajes de tu mente, y de tus emociones, para ser libre de elegir cuándo empezar y cuándo terminar de comer. Con la alimentación consciente encontramos en nosotros mismos la respuesta a la pregunta de cuánto y qué debemos comer.
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Según Buda tanto demasiado alimento como demasiado poco son perjudiciales para la salud y el bienestar. La comprensión de las necesidades únicas de tu cuerpo son esenciales para una vida sana y feliz.
La herramienta principal para ayudar a las personas a ser conscientes de lo que comen (algo que supone el 90% del trabajo) es la meditación .Cuando estamos llenos de consciencia y presencia entonces sí nos llenamos y  podemos sentir satisfacción.
Vamos a aprovechar la comida como una puerta que tiene el potencial de despertarnos a una verdad más profunda sobre la vida. Y tenemos 5 oportunidades diarias al menos.
Recuerda que no se trata de presionar un botón para activar la alimentación consciente y, así, cumplirla a la perfección. Es algo que requiere constancia y entrenamiento
LOS 7 PASOS PARA ALCANZAR UNA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE
¿Cuáles serían los pilares fundamentales?
1.Come sólo cuando tengas hambre. Cada vez que vayas a comer, pregúntate para qué. ¿Qué parte de ti tiene hambre?(Después practicaremos este punto)
Si abres la nevera y te quedas mirando para ver qué te apetece comer es que no tienes hambre, vas allí porque te aburres. Si estás en el trabajo y vas a picotear algo no es porque tengas hambre, es porque quieres descansar. Si tomas un helado porque estás enfadado no tienes hambre, probablemente tienes ansiedad.
¿Quién es el que está hambriento? ¿Qué partes de mí son las que tienen hambre? 
2. Comer más despacio, llevar la atención a la masticación.
Ser conscientes de que nuestra satisfacción al comer procede del masticar. Es por esa razón que nos gustan los alimentos crujientes. Si estamos hablando, leyendo o contestando un whapsap mientras comemos nuestra hambre bucal no se sacia porque no hemos estado atentos. Sólo invitando a nuestra mente a la boca nos saciaremos.
Si masticamos bien aparecen sabores secundarios que al comer rapido no percibimos
Masticar despacio es igual a mayor satisfacción. Las señales de saciedad y statisfacción se activan a los 20 minutos de comenzar a comer, por lo tanto si comemos rápido habremos comido demasiada comida y nuestro estómago se resentirá
3. Come como si fueras un catador de vinos, oliendo, saboreando cada bocado.vino
Huele, disfruta de los aromas, toma un bocado y dale vueltas en la boca. Detecta todos los ingredientes y especias. Mastica lentamente hasta tragar, observa cuánto dura el sabor en tu boca. Toma agua para limpiar el paladar antes de dar el siguiente trago.
Observa cómo “solo sabe el primer trozo”, pero puedes lograr que cada bocado sea igual que el primero si estás atento
Fijaté cuando has dejado de notar el sabor: es momento de volver a invitar a la mente a tu boca, de estar presente, comenzando de nuevo a ser un catador de comida
4. Come sin distracciones: Si te conectas a la tele, al ordenador o al móvil te desconectas de tí. Tu mente no está en la boca, y así no hay satisfacción ni saciedad.
5. No te prohibas ningún alimento. Atrévete a comer de todo, el problema no es lo que comes sino la cantidad que comes o desde dónde lo comes. Si tienes alimentos prohibidos aumenta la tentación de ingerirlos., tenemos hambre “mental”. Si no los hay no hay nada que transgredir.
6. Come la cantidad adecuada o suficiente:
Aunque varía según las circunstancias,en general sería estar lleno 2 tercios.
Cuando nos sintamos llenos en un 80% podemos beber agua, tomar dos bocados más y dejar de comer
Para ello durante 3 momentos de la comida he de preguntarme¿tengo más hambre?: Nos han enseñado a comérnoslo todo, sin dejar nada en el plato.
7.  Experimenta la mirada blanda y la gratitud mientras comes. 
Mirada blanda: Observa lo que te pasa, los mensajes de tu mente, las veces que comes distraido e inconsciente con benevolencia hacia tí. El juicio, el perfeccionismo y la crítica interior ayuda a que abandonemos este enfoque.
La gratitud nos llena el corazón, que suele ser quién más nos pide comer. 
La gratitud se experimenta al ser consciente de todos los seres que han hecho posible que esos alimentos estén allí presentes: plantas, animales, personas…
Según las enseñanzas del Zen, cada vez que comemos ingerimos la energía vital de incontables seres. La comida de nuestro plato es producto del sol, la tierra, la lluvia, los insectos que polinizaron las plantas, y de muchas personas, como los labradores, trasportistas, tenderos…Esa energía del alimento, producto de tantos seres, recorre nuestro cuerpo, llega a todas nuestras cálulas. Y ese milagro ocurre cada día

Trucos para llevar la alimentación consciente a tu vida cotidiana:
1. Meditación del tenedor vacio: Soltar el tenedor entre bocado y bocado. Esperar hasta que no quede más comida en la boca antes de volver  a cojer el tenedor.
Puedes practicarlo durante 5 minutos o durante uno de los platos.
2. Hoy permanece presente al menos los 3 primeros bocados y/o los 3 primeros sorbos al empezar a comer o beber
3. Antes de comer para unos segundos y evalúa tu hambre estomacal, valorándola de 0 a 10, donde 0 es nada de hambre y 10 es desnutrido. Cuando en tu plato quede la mitad de la comida evalúa de nuevo tu hambre.
Y repite esa valoración al terminar de comer el plato. El objetivo es ejercitar la atención, conectar con las señales que habitualmente no percibimos.
4. Hacer una pausa antes de comenzar a comer y observar cada alimento del plato, comiendo con la vista: fíjate en los colores, formas, texturas…
Inhala los aromas. Siente cómo te alimentas con ese olor.
Y experimenta la gratitud hacia todos los seres que han hecho posible que esos alimentos estén allí presentes: plantas, animales, personas…
5. Come como si fueras un catador de vinos, oliendo, saboreando cada bocado.
Huele, disfruta de los aromas, toma un bocado y dale vueltas en la boca. Detecta todos los ingredientes y especias. Mastica lentamente hasta tragar, observa cuánto dura el sabor en tu boca. Toma agua para limpiar el paladar antes de dar el siguiente trago.
Observa cómo “solo sabe el primer trozo”Fíjate cuando has dejado de notar el sabor: es momento de volver a invitar a la mente a tu boca, de estar presente, comenzando de nuevo a ser un catador de comida
6. Mastica un bocado de la comida entre 15 y 30 veces. Enfocar la atención en lo que ocurre en nuestra boca cuando masticamos de ese modo, notar las diferencias entre comer así y de modo normal.
7. Puedes probar a beber agua antes de comer algo, saboreándola, una pausa que te ayuda a distinguir si tienes hambre verdaderamente y de qué tipo es (o simplemente es sed). 

jueves, 21 de agosto de 2014

Medicame, que me gusta: Adictos a los fármacos


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por MÓNICA MÜLLER


De todos los casos de intoxicación aguda que se atienden en los hospitales públicos de la Argentina, la segunda causa después del alcohol son los medicamentos. Por lo tanto, hay que cambiar el enfoque. De esto se trata el libro "Sana Sana - La industria de la Enfermedad", de la médica y ex publicista Mónica Müller (Sudamericana, 214 pag.). Aquí un fragmento:
 
"(...) Te lo cuento porque me pasa todos los días -dice con tristeza-. Hasta las seis de la tarde tengo la buena voluntad de convencerlos. Al final del día, harto y desanimado, les extiendo en silencio tres recetas: losartán, metformina y simvastatina, y se van de lo más contentos. Que Dios los ayude. (...)".

El doctor Alberto Agrest fue el último gran médico que hemos perdido los argentinos. Murió en plena juventud a los ochenta y ocho años, en 2012. Todos sus hermosos libros deberían ser de lectura obligatoria en los últimos años de la carrera de Medicina, pero no lo son porque el programa no los incluye y dificilmente un docente los mencione. Los médicos no tienen tiempo para leer, y menos aún textos que no sean de aplicación práctica y directa para su especialidad.
Antes de salir del cascarón, cuando todavía están inmersos en el universo protector y nutritivo del hospital, los estudiantes son captados por el sistema de educación intensiva de los laboratorios, que los abruma con estadísticas (ahora llamadas evidencias) y les extirpa el hábito de reflexionar sobre lo que saben y no saben y sobre lo que hacen, lo que quieren y lo que no quieren hacer.
Absorbidos tanto por el remolino irresistible del sistema como por la necesidad de encontrar un lugar donde formarse y producir dinero, ya antes de recibir el título pasan a ser "concesionarios de la industria médica", según la definición de Agrest. En esas condiciones, ¿qué estudiante a punto de recibir el título querría sentarse a leer las reflexiones de un hombre sabio y sus ideas para modificar el rumbo de catástrofe que lleva el sistema médico? Como él mismo señalaba, es muy difícil negar creencias de las cuales se obtienen beneficios.
A pesar de su inmenso prestigio, y de la admiración y el respeto unánimes que tuvo entre sus colegas. Alberto Agrest no era un especialista. Más que los órganos le interesaban las personas. Todos sus textos se orientan como girasoles en una única dirección: la necesidad de regresar a una medicina sensata. (...)
Es innegable que la suma de conocimientos sobre factores de riesgo permite hacer mucho para evitar lesiones, enfermedades y una muerte precoz. Los eventos cardiovasculares y el cáncer, las dos principales causas de muerte en nuestros países privilegiados, pueden retardarse o aun evitarse en gran medida ocupándose en forma seria de cinco factores:
> la presión arterial alta,
> el volumen de glucosa y
> de grasas circulando en la sangre,
> la obesidad, y
> el hábito de fumar.
En términos médicos,
la hipertensión,
la diabetes,
la hiperlipidemia,
el sobrepeso, y
el tabaquismo.

Hagamos un test: ¿cuando usted leyó lo anterior pensó en los medicamentos que conoce para tratar esos problemas? ¿O en zapatillas deportivas, bicicletas, repollos, brócoli, tomates, nueces, pan integral y manzanas? No trate de engañarme. Conozco la respuesta. A todos nos pasa. Es lo que hemos aprendido de nuestros médicos y ellos han aprendido de la industria que los sostiene. Algunos refunfuñarán porque saben que la dieta adecuada y la actividad física regular resultan tan efectivas como las drogas usuales para controlar esos parámetros vitales, sin sus efectos adversos, tanto en forma preventiva sobre personas sanas como en quienes ya han sufrido un evento cardiovascular, pero en el fondo deben reconocer que la realidad del consultorio es muy distinta, no sólo por lo que hacen ellos sino también por lo que hacen sus pacientes. Un cardiólogo me describe una escena repetida de su consultorio en el hospital:
-Llega el paciente con la presión, la glucosa y los triglicéridos en el límite superior del rango normal. Tiene cincuenta años, hace siglos que no hace actividad física y está excedido de peso. Con infinita paciencia le explico que esos datos indican una alteración de todo su metabolismo que todavía estamos a tiempo de corregir con unos pocos cambios de hábitos para evitar que se instale una enfermedad. Le aclaro que tendremos que hacer algunos estudios para pesquisar las causas y los alcances de esas alteraciones, y controles periódicos para verificar que no progresen. Admito que lo que le propongo no es fácil. Todos estamos habituados a comer mal y a no movernos, pero le aseguro que vale la pena intentarlo, porque tal vez los medicamentos van a normalizar los parámetros en forma artificial, pero no son inocuos y debería adoptarlos para siempre si no hiciera además unos cambios en su vida. Mientras escribo le voy indicando: 1) caminar cuarenta minutos todos los días; 2) eliminar los lácteos y las carnes; 3) adoptar gradualmente una dieta mediterránea (miles de recetas en la web); 4) reducir el alcohol a un vaso de vino tinto por día; 5) pan, sólo integral; 6) entre comidas, nueces, almendras y pasas de uva. En el punto 3 ya me mira raro. Piensa que soy un mal médico, pero además un tilingo. Para alentarlo le digo que si mantiene esos hábitos durante siete u ocho meses su presión, su glucemia, sus lípidos y su peso van a volver a la normalidad o se van a reducir en forma significativa sin tomar medicamentos. Y además, le prometo, le va a encontrar el gusto a la nueva dieta y a caminar todos los días. Pero en el punto 5 ya no me escucha. "Está bien, doctor, pero ¿qué tomo? ¿Para la presión, para el colesterol, no me va a dar nada?".
-Te lo cuento porque me pasa todos los días -dice con tristeza-. Hasta las seis de la tarde tengo la buena voluntad de convencerlos. Al final del día, harto y desanimado, les extiendo en silencio tres recetas: losartán, metformina y simvastatina, y se van de lo más contentos. Que Dios los ayude.
El discurso macachón sobre medicina preventiva ha logrado que hasta los más indiferentes hayan incorporado el concepto. Pero no siempre se discrimina entre prevención primaria y secundaria.
La primera es la que pueden hacer las personas sanas para evitar enfermarse.
La segunda es la que deben hacer los pacientes que ya han sufrido un evento cardiovascular para prevenir que se repita.
Mi confidente cardiólogo es uno de los especialistas responsables que intentan poner en práctica las recomendaciones que desde hace varias décadas surgen de los estudios clínicos: una dieta saludable y actividad física regular son la mejor prevención primaria. Pero no le resulta sencillo.
Es evidente que los pacientes que ya han sufrido un episodio son más vulnerables, y para ellos es aconsejable mantener los parámetros dentro del rango de lo que se considera menos riesgoso. Las estadísticas dicen que manteniendo una presión arterial entre 80 y 130, una glucemia menor a 100, un colesterol total menor a 200 y un colesterol HDL (el llamado bueno) mayor a 60, esas personas viven más tiempo y tienen menos posibilidades de volver a tener un infarto cardíaco. Si no pueden o no quieren cambiar hábitos dañinos tal vez es mejor que emprendan el camino de los medicamentos que mantendrán esos números en su lugar en forma artificial y que se resignen a los efectos colaterales que puedan sufrir.
También hay que tener en cuenta que algunos casos de hipertensión pueden ser provocados por enfermedades orgánicas, que cuando las arterias se endurecen, la tensión arterial alta es irreversible y que excepcionalmente los lípidos muy elevados pueden deberse a determinantes genéticos. En esas situaciones especiales, si la persona está en riesgo cierto de beneficio de un tratamiento con drogas. Pero en su inmensa mayoría, el inicio de esos desequilibrios pueden evitarse, porque se deben a la mala vida que llevamos los que comemos cualquier cosa y pasamos los días sentados frente a un escritorio, una computadora o un televisor.
Un estudio impresionante publicado por la revista médica estadounidense The Journal of the American Medical Association (JAMA) informa que ver televisión durante muchas horas diarias está claramente asociado con un riesgo mayor de mortalidad y de tener diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. En muchos países europeos se dedica el 40 por ciento del tiempo libre a mirar televisión (en Australia, el 50 por ciento), lo que corresponde a 3,5 o 4 horas diarias. En los Estados Unidos, el tiempo de inmovilidad frente a la pantalla es aún mayor: un promedio de 5 horas diarias. Además de anular el tiempo que podría dedicarse a la actividad física, mirar televisión se asocia con una marcada tendencia, tanto en chicos como en adultos, a consumir alimentos nocivos como comida frita, procesada, envasada y a tomar bebidas azucaradas, es decir, lo que se exhibe en la tanda publicitaria. (...)
Es mucho más sencillo y placentero picar snacks delante del televisor que comer una ensalada después de hacer caminado una hora. Lo digo sin ironía. Si no fuera porque conozco las consecuencias de hacerlo y me asustan los efectos adversos de las drogas que tendría que tomar para contrarrestar tantos hidratos de carbono, conservantes, sal, grasa y sedentarismo, me tiraría ya mismo a leer en mi sillón con una buena cerveza bien fría y un platazo de papas fritas de bolsa (o mejor dos). Homero Simpson es mi modelo de vida, y no hablo en broma.
Lo cierto es que no necesitamos que nos digan lo que tenemos y lo que no tenemos que hacer para vivir más. Los ministerios de salud de todo el mundo, los colegios médicos y las organizaciones civiles trabajan en forma responsable para informar a la opinión pública sobre los hábitos que favorecen o no una vida larga y saludable. Pero todas esas buenas intenciones e inversiones sumadas resultan siempre insignificantes en relación con lo que la industria de la alimentación invierte para promover la venta de sus productos.
Las consecuencias se miden en kilogramos de tejido adiposo superfluo, transportado en gran parte de la población de los países donde los alimentos no son una necesidad sino artículos sofisticados diseñados para crear deseo y adicción.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Como controlar la Diabetes con Plantas Medicinales


http://www.plantas-medicinales.es
Como controlar la diabetes con plantas medicinalesLa diabetes es una enfermedad crónica que cada día afecta a más personas. Su control consiste en mantener estables los niveles de glucosa en sangre. La dieta y el ejercicio suelen ser los pilares de este control, sin embargo, algunas plantas también pueden ser aliadas en dicha meta.
Muchas hierbas y especias comunes poseen propiedades que ayudan a bajar los niveles de glucosa en sangre, y por ello resultan útiles para las personas que padecen o tienen un alto riesgo de padecer diabetes mellitus tipo 2.

Plantas útiles para la diabetes

Hoy en día, se han estudiado las propiedades de algunas plantas y especias que puedan contribuir a controlar los niveles de glucosa en sangre, disminuyendo así los riesgos asociados a esta enfermedad.
Algunas plantas y especias que se han encontrado útiles, son el aloe vera, el extracto de arándano, la alholva, el ajo, la canela, el ginseng, el cardo mariano y otras menos comunes como la gymnema sylvestre.
Estas plantas se emplean con frecuencia para controlar la glucosa sanguínea en la medicina orienta y ayurvédica. Se debe tener en mente, que estas plantas tienen la capacidad de  reducir los niveles de glucosa en sangre, por lo que si el paciente está bajo una medicación para la diabetes debe consultar a su médico antes de incluir estas plantas en tu control para diabetes.

Ajo

El ajo contiene sustancias con propiedades antioxidantes, y  es muy útil para mejorar la circulación sanguínea. Sin embargo, al parecer sus beneficios no terminan ahí, algunos estudios, han vinculado el consumo del ajo con la disminución de niveles de glucosa en sangre, se cree que este efecto es resultado de que ciertas sustancias del ajo son capaces de favorecer la secreción de insulina así como ralentizar su degradación, sin embargo, es aún necesaria más investigación al respecto.

El ginseng

Existen variedades distintas de ginseng, hoy en día, algunos estudios han evaluado la capacidad del ginseng americano para contribuir a disminuir los niveles de glucosa en sangre, y los resultados han sido favorables en la medición de glucosa en ayunas.

Aloe vera

Se trata de una planta ampliamente conocida por sus usos medicinales, y las propiedades que destacan del aloe vera, suelen ser la cicatrización, el rejuvenecimiento, y regeneración de la piel.
Es común encontrarla como ingrediente en lociones, champús, cremas, etc, no obstante, el jugo de aloe vera cada vez es más empleado para tratar diversos padecimientos.
Las investigaciones sugieren que el consumo de jugo de aloe vera puede ayudar a disminuir los niveles de glucosa en sangre siendo útil en el tratamiento de personas con diabetes.

Nopal

Se trata de una planta que crece en regiones áridas, y que puede ser empleada incluso en preparaciones de alimentos.
Su alto contenido en fibra la hace ideal para retrasar la absorción de la glucosa a nivel intestinal. Estudios en animales han determinado que su ingesta disminuye significativamente los niveles de glucosa postprandial (luego de ingerir alimento).

Cardo Mariano

O Silybum marianum, pertenece a la familia Asteraceae, y es conocido por sus altas concentraciones en flavonoides con efecto antioxidante, algunos de los cuales, resultan útiles para combatir la resistencia a la insulina. Por lo tanto es planta considerada para el control de la diabetes.

La canela

Esta popular especia,  es también una aliada cuando hablamos de diabetes, diversos estudios han evaluado su efecto, y se ha encontrado útil para reducir los niveles de glucosa en sangre, así como triglicéridos y  colesterol LDL (malo).
Para obtener sus beneficios se recomienda ingerir una dosis de entre 1 gramo a 6 diarios, recordando que puede interactuar con medicamentos para la diabetes por lo que es necesario consultar con su médico previamente a su uso.

Gymnema sylvestre

La Gymnema sylvestre es una planta que suele encontrarse en las zonas boscosas tropicales del centro y sur de la India, y cuyo consumo se ha relacionado a niveles de glucosa en sangre más bajos. Además, algunos estudios en animales, también han reportado beneficios para el páncreas con el consumo de Gymnema sylvestre, no obstante, aún hace falta más investigación para conocer su eficacia.

La alholva

También conocida como fenogreco, es ampliamente cultivado en India, África, así como zonas del mediterráneo.
Se dice que es una planta útil para controlar los niveles de glucosa en sangre. Sus beneficios también incluyen la reducción de niveles de colesterol y triglicéridos en sangre.

El cromo

Se trata de un oligoelemento esencial, cuyos beneficios para la diabetes han sido estudiados durante años. Su presencia es necesaria para el metabolismo de los carbohidratos, proteínas y grasas.
Algunos estudios han analizado el efecto del cromo en el tratamiento de diabetes y han sugerido que la suplementación con cromo, es útil para mejorar la acción de la insulina, reduciendo así los niveles de glucosa en sangre a corto plazo. No obstante, su eficacia aún es discutida.