sábado, 18 de marzo de 2017

SI LOS CARBOHIDRATOS ENGORDAN.. POR QUÉ EL ASIÁTICO COMIENDO ARROZ NO ENGORDABA? PARTE 1

 
 
 





Breve resumen introductorio antes de entrar en tema:

En entradas antiguas hemos ido comentando cómo la insulina es realmente lo que nos engorda y no las calorías.

La insulina es secretada por el páncreas en respuesta a la ingesta de alimentos. Más cuanto más alto sea su índice glucémico (carbohidratos refinados como el pan, harinas en general, dulces, bollería, refrescos). También se eleva con las proteínas, aunque bastante menos. Y menos tras la ingesta de grasas.

La ingesta de carbohidratos (más cuanto más refinados y procesados sean) viene seguida de una rápida elevación de la glucosa en la sangre, a la cual el páncreas responde con una rápida elevación de la insulina. Ésta mete esa glucosa en las células y luego en el hígado y los músculos, donde la almacena en forma de glucógeno, como se ve en el dibujo. Una vez llenos los depósitos de glucógeno, el resto se almacena en forma de grasa.



La función del glucógeno muscular es servir de energía de rápido acceso en caso de necesitar salir corriendo por nuestra vida: Energía in situ para una veloz utilización de emergencia. Fight or fly (Lucha o vuela).
Este depósito es de unos 200-300 gramos, aunque varía entre individuos según su masa muscular. El glucógeno hepático (unos 70-100 g) sirve para mantener la glucemia sanguínea relativamente constante, de cara al metabolismo cerebral.

como decíamos, una vez los depósitos de glucógeno están llenos (especialmente los musculares, de mayor capacidad), la insulina se encarga de que todo el resto de glucosa se convierta en el hígado en triglicéridos y se almacene en el cuerpo en forma de grasa.





Es decir,

que la función principal de la insulina es almacenadora de grasa (fat-storage hormone). No sólo almacena grasa sino que, mientras la insulina se mantenga elevada en la sangre, impedirá que podamos acceder a esa grasa como forma de energía (inhibe la lipolisis). No te deja quemar grasas.

Es decir, que mientras la insulina está presente en la sangre, aunque sea en pequeñas cantidades, no podremos quemar las grasas que tenemos en nuestro tejido adiposo. No podemos acceder a esa energía.

Sólo cuando la insulina se retira de la escena podemos quemar grasas, principalmente en los periodos de ayuno  como en el sueño o cuando separamos comidas. Y también cuando reducimos la ingesta de alimentos que elevan la insulina, especialmente los carbohidratos refinados, algo menos las proteínas y menos aún las grasas.

Resumiendo: la insulina nos impide quemar grasas. Nos lleva a "modo almacenamiento" y a utilizar la glucosa como combustible en lugar de las grasas. Nos convertimos en "sugar-burners", quemando glucosa como combustible, a la vez que mantenemos la grasa almacenada en lugar de quemarla (lo que sería modo fat-burner).


En el ayuno (durmiendo, por ejemplo) es cuando, unas 5 horas tras la última ingesta, una vez retirada de la escena la insulina, podemos empezar a quemar grasas. Es durmiendo cuando más adelgazamos, más que corriendo una hora por el parque, una hora en la que la mayoría de los "sugar-burners", habituado su metabolismo a tirar de glucosa, quemarán más carbohidratos que grasas.



Cuanto más carbohidratos comemos en nuestra dieta, más sube la insulina y más energía se almacena en forma de grasa. Menos grasa podemos quemar y, tras consumir los carbohidratos (alimento de corto recorrido, con rápida subida del azúcar y luego rápida bajada) más hambre volvemos a tener.

La insulina nos da hambre. La grasa nos sacia muchas más horas, especialmente porque estimula menos la insulina, de manera que esa energía, en lugar de guardarse en forma de grasa, se utiliza para todas las actividades del día, sin subidas ni bajadas de azúcar en la sangre. Nos da una glucemia (azúcar en sangre) estables durante el día.







Pero entonces...

Si los niveles altos de insulina son el principal generador de la obesidad...
¿Por qué tenemos la paradoja del asiático delgado en el que el arroz era su principal fuente de comida?

La hipótesis "Carbohidrato - Insulina" se queda pues incompleta...
Falta alguna pieza para completar el puzzle que se nos escapa.

¿Cuál será la pieza que falta para completar el puzzle?

En este post vamos a intentar explicarlo (basado en la magnífica explicación del Dr. Jason Fung en su libro "The obesity code". El mejor libro sobre obesidad que todos los que he leído hasta el momento. Las explicaciones son muy lógicas y la bibliografía aportada es tremenda. Accedía a él tras ver sus 6 clases de una hora sobre la "Etiología de la obesidad" en su canal de Youtube, impartidas en la Universidad de Toronto, Canada.




NOTA: Antes de continuar, aclarar que esto del delgado asiático era hace 40 años, en zonas geográficas donde la alimentación occidental no había invadido a la población. A día de hoy, las tasas de obesidad en China y otros países asiáticos donde se come la misma comida que en el resto de países modernos, ("occidentalizados") son altísimas, muy similares a las de España o de EEUU. La obesidad ya inunda a China, incluidos los niños, conforme la globalización y la comida occidental procesada (azucarada) y llena de carbohidratos refinados, ha invadido la mayoría de los países.




Seguimos...

Pero vamos a hablar de hace 40 años (no de hoy en día) y del por qué de esta paradoja del hombre delgado comiendo carbohidratos como el arroz como base de su dieta.

La mayoría de los asiáticos hasta hace unas pocas décadas de años comían una dieta basada en arroz blanco, un carbohidrato bastante refinado. Sin embargo, hasta que fueron invadidos por la alimentación occidental, la obesidad era algo poco frecuente en estas poblaciones.

Vamos a investigar qué comían además del arroz...

En este estudio se miraron los nutrientes ingeridos en los años 90, comparando China con otros países como Japón, el Reino Unido y EEUU y se vio que la cantidad de carbohidratos ingeridos por la población de China era incluso superior a la de otros países.

Sí??
Sin embargo, la ingesta de azúcar en China era extremadamente baja en comparación con el resto de países. El artículo completo pinchando aquí.

Así que, la hipótesis del tandem carbohidrato-insulina no era la película completa. El azúcar parece que contribuía más aún a la obesidad que otros carbohidratos refinados. 

Umm...










En otras poblaciones, como los habitantes de la isla de Kitava (en Papua Nueva Guinea), donde el porcentaje de carbohidratos en la dieta era también muy alto, tampoco había obesidad.
¿Cómo podía ser?

Así que un estudio sueco decidió comparar a esa población de Kitava con la propia población de Suecia y descubrió que los niveles medios de insulina de los habitantes de Kitava era inferior al 95% de los niveles de los suecos (!!).

Así pues, a pesar de una dieta alta en carbohidratos, sus niveles de insulina eran mucho más bajos que los de los suecos... El articulo completo aquí.


Recordar que lo que nos engorda es la insulina (no las calorías)

Fijaros este pequeño párrafo del artículo original:

The Kitavans provide one of the last opportunities to study
humans who are uninfluenced by Western dietary habits. The
low fasting insulin concentrations that do not increase with age
suggest high insulin sensitivity in this very lean population. In
conjunction with a low BMI and diastolic blood pressure, this
may partly explain the virtual absence of cardiovascular disease among Kitavans.

Los habitantes de Kitava nos proporcionan una de las últimas oportunidades de estudiar a seres humanos que no han sido todavía influenciados por los hábitos dietéticos occidentales.
Sus bajos niveles de insulina en ayunas, que no se incrementan con la edad sugieren que su sensibilidad a la insulina es muy alta en esta población tan delgada. En conjunción con su bajo Indice de Masa Corporal (BMI) y su tensión arterial diastólica, esto podría explicar parcialmente la ausencia virtual de enfermedad cardiovascular entre los habitantes de Kitava.

NOTA: Fijaros que no nombra en ningún momento al colesterol. Es la insulina la que juega un papel mucho más importante en la mortalidad cardiovascular. El colesterol es sólo un espectador del mecanismo reparador. Reparador del daño producido por el azúcar y la insulina (ambos inflamatorios, actuando como una lija que raspa continuamente la pared de las arterias, dañándolas, hiriéndolas).


Seguimos...

Algo parecido ocurría en la isla japonesa de Okinawa, en la que los carbohidratos constituían el 85% de la dieta. Comían sólo 3 veces al día, siendo su principal aporte las verduras, un carbohidrato no refinado. Eso también cambia las cosas.
Pero además consumían sólo la cuarta parte del azúcar que se consumía de media en su vecino Japón.

Umm... De nuevo el azúcar en escena.



La hipótesis carbohidrato-insulina-obesidad seguía incompleta... pero empezaba a darnos pistas de qué tipo de carbohidratos (refinados como las harinas versus no refinados como las saludables verduras y hortalizas) y qué tipo de horario en las comidas podía favorecer los niveles altos de insulina.

Una posibilidad podía ser la importante diferencia entre comer arroz y comer trigo (pan) o maíz. Los asiáticos comían arroz, mientras que los países occidentales comían carbohidratos refinados provenientes de las harinas de trigo y del maíz, cuyo índice glucémico es superior.

Sin embargo, la unión carbohidrato-insulina-obesidad se queda coja, como un puzzle sin terminar. La noción de que los carbohidratos son el único agente elevador de la insulina no es del todo correcta.

Específicamente, el azúcar parecía estar jugando un papel crucial en la obesidad... pero dónde encajaba?


El eslabón que faltaba era... la resistencia a la insulina.



La Insulino Resistencia: El protagonista principal de la obesidad

¿Cómo desarrollamos resistencia?

El cuerpo humano se caracteriza por el principio fundamental biológico de la homeostasis. Si las cosas cambian en una dirección, el cuerpo reacciona cambiando a la dirección contraria para acercarse a su estado anterior.
Por ejemplo, si tenemos frío, el cuerpo se adapta generando más calor corporal. Si tenemos calor, el cuerpo suda para perder calor y conservar su temperatura normal. La adaptabilidad es un requisito para la supervivencia. El cuerpo desarrolla una resistencia frente a un cambio. 


¿Qué ocurre en el caso de la Insulino Resistencia?


Cuando hay altas cantidades de insulina durante mucho tiempo, las células musculares se hacen resistentes, "sordas" a dicha insulina. Necesitando entonces más insulina para meter la misma cantidad de glucosa en dichas células. Como si la cerradura que tiene que abrir la "llave de la insulina" no funcionara.

Conforme la glucosa se sigue acumulando en el torrente sanguíneo, entrando mucho más difícilmente en las células "sordas", el páncreas secreta aún más insulina, para intentar vencer esa resistencia a base de mayor estímulo. A mayor estímulo, mayor "sordera" o resistencia de las células, mayor glucosa sin entrar, mayor insulina secretada y así se continúa el círculo vicioso de mayor insulina.

Conforme desarrollamos resistencia a la insulina, nuestro organismo responde aumentando los niveles de insulina para conseguir el mismo resultado que antes conseguía con niveles más bajos. El precio que pagamos es tener niveles elevados de insulina de forma constante, sabiendo que la insulina es el mayor generador de obesidad. Nos mete en modo almacenador de grasa y gran parte de la energía que ingerimos se sigue almacenando.

Sin embargo, cuando las células musculares se han hecho resistentes a la insulina, las células cerebrales siguen siendo sensibles (la insulina actúa sobre el hipotálamo, que funciona como un termostato y regula el "peso diana" de la persona, subiendo ese "peso diana" gracias a los niveles altos de insulina).
Tampoco las células del tejido adiposo (grasa) pierden la sensibilidad, de manera que su función de almacenadora de grasa permanece intacta. Intacta y acentuada, pues los niveles están continuamente elevados, metiendo grasa en las células tras cualquier comida que hagamos.


Pero...

¿Qué es lo que causó la resistencia a la insulina inicialmente?

¿Y cómo se desarrollan otro tipo de resistencias?

Cualquier estímulo de forma repetitiva, sin periodos de descanso sin dicho estímulo, tiene como adaptación la creación de resistencia a dicho estímulo repetitivo.

Ocurre con los antibióticos. Conforme damos más antibióticos, las bacterias van creando resistencias a éstos, debiendo dar cada vez antibióticos más potentes y de mayor espectro.
En cuanto dejamos de dar algunos antibióticos durante un tiempo, la resistencia desaparece y las bacterias, antes resistentes, vuelven a ser sensibles. Han estado un tiempo sin "ver" al antibiótico.

Los mismo ocurre con las medicaciones, las drogas. Cuando uno empieza a tomar una benzodiacepina para dormir (Loracepam, Orfidal), inicialmente podemos alcanzar el efecto con una dosis pequeña. Pero conforme pasan los días, la dosis debe incrementarse, pues los receptores van haciéndose resistentes a la dosis inicial, necesitando cada vez dosis mayores, que irán acompañadas de resistencias mayores. Es lo que llamamos "tolerancia".
Podemos desarrollar tolerancia a los narcóticos, a la marihuana, a la nicotina, a la cafeína, al alcohol, a las benzodiacepinas y a la nitroglicerina.

Se produce de nuevo el mismo proceso que con los antibióticos. Cuando sobre estimulamos de forma repetitiva los receptores de la célula, éstos se hacen más resistentes. A más medicación, más resistencia a la medicación. Si dejamos de dar la droga, tiempo después volvemos a ser sensibles a ella. La resistencia desaparece.


La insulina constantemente elevada, sin descansos, causa la resistencia a la insulina

Entonces, podemos inyectar insulina de forma constante a alguien y hacerle insulino-reistente?
Respuesta: Perfectamente. Podemos inducir la insulino-resistencia en cualquier persona. Basta darle la insulina suficiente, sin descanso, durante el tiempo suficiente.

Como bien dice el Dr. Jason Fung:

"Puedo hacerte insulino-resistente.
Puedo hacer insulino-resistente a cualquiera.
Todo lo que necesito es darte insulina".

Veamos algún ejemplo real:

En este estudio se cogió a varios hombres sanos, sin historia de obesidad ni diabetes y se les puso una perfusión intravenosa continua de insulina durante 72 horas.

Al final del experimento, la sensibilidad a la insulina disminuyó de un 20 a un 40%.
Y esto ocurrió perfundiéndoles niveles normales de insulina (no altos).
Con estos niveles normales, pero continuos, los científicos podían crear insulino-resistencia en sólo 3 días en personas delgadas, sanas. Podían meterles en el camino de la obesidad y la diabetes  simplemente mediante la administración continua de insulina, lo cual causa la insulino-resistencia.



En condiciones normales, en el cuerpo humano, los niveles de insulina no permanecen elevados de forma constante de esa manera. Tienen sus picos y sus valles. Más picos a más comidas hagamos. Menos descanso y más estímulo repetitivo cuanto más comidas hagamos...


La diabetes tipo 2 actualmente se maneja como una enfermedad de azúcar alto en la sangre. Pero realmente es una enfermedad de alta insulina en la sangre con alta resistencia. De manera que muchos médicos creemos que el manejo "convencional" es el equivocado, fijándose en los azúcares altos y no en la insulina alta. Las guías recomiendan tratar sus azúcares altos con más insulina, sin bajar los carbohidratos

Lo que hay que bajar es la insulina, no dar más insulina. 

Sin embargo, habitualmente se prescriben cada vez dosis más altas de insulina y nos preguntamos: "¿Estas altas dosis de insulina... no empeoran y favorecen la resistencia a la insulina todavía más?? Realmente así es.

Pues bien, un estudio realizado en el año 1.993 midió este efecto.
Se trató a los pacientes con tratamiento intensivo con insulina. En seis meses, los pacientes pasaron de no tomar apenas insulina a tomar unas 100 unidades diarias de media.
Sus azúcares en la sangre pudieron ser bien controlados con tanta insulina. Pero cuanta más insulina tomaban, más resistencia a la insulina desarrollaban. como una relación causal directa, tan inseparable como la sombra que sigue a un cuerpo.


Entonces, aunque sus niveles de azúcar mejoraban, su diabetes tipo 2 empeoraba!

Los pacientes ganaron una media de 8.7 kg de peso, a pesar de reducir en 300 calorías su ingesta media diaria. No importó comer menos. La insulina tomada no sólo ocasionaba resistencia a la insulina. Con su acción de almacenadora de grasa, también ocasionaba ganar peso. Mucho peso, incluso bajando de 2.000 kcal a 1.700m kcal diarias, ganaban peso. La insulina es inapelable.






La insulino resistencia se desarrolla de forma silente, con los años, especialmente a través de los azúcares añadidos y de las múltiples comidas diarias. Cuanto más tiempo uno permanece en este circulo vicioso más difícil es salir de él.

Incluso intentando cambiar la alimentación, la resistencia a la insulina desarrollada durante años mantendrá niveles elevados de insulina. Si tus niveles de insulina permanecen altos, tu "objetivo de peso diana" fijado por el "termostato" del hipotálamo permanecerá alto.

Tu hipotálamo seguirá queriendo mantener tu objetivo de peso alto y te dará el hambre para mantenerlo. Es un círculo vicioso que no es fácil de romper.

Los obesos cada vez engordan más. Cuanto más tiempo una persona ha sido obesa, más difícil es revertir el proceso. La obesidad es una enfermedad tiempo dependiente. Lleva su tiempo, como el óxido sobre el metal, no ocurre de un día para otro.

Podemos estudiar la composición de un metal y las condiciones de la humedad, pero sólo el tiempo te dará el metal oxidado. Muchos experimentos con obesidad se llevan en periodos cortos (semanas o pocos meses) cuando el problema ocurre durante periodos largos, de meses y años. Si ignoramos su naturaleza "tiempo-dependiente", no entenderemos el problema.

Es decir, una alimentación rica en alimentos que estimulen la insulina (por ejemplo, rica en carbohidratos refinados como zumos, dulces, pan, pasta) puede iniciar un proceso de obesidad. Pero con el tiempo, la resistencia a la insulina se vuelve una parte mucho más importante del problema y, eventualmente, se convertirá en el mayor generador de obesidad.

La obesidad se genera a sí misma. Un proceso largo de obesidad es difícil de romper y quizás los cambios en la alimentación puede que no sean suficientes. Hará falta algo más.

 El qué? Al final de esta entrada empezaremos a verlo.


¿Cómo genera obesidad la resistencia a la insulina?

Nuestro "objetivo de peso diana" está controlado por una área del cerebro situada en nuestro hipotálamo. Si bajamos de ese peso que el hipotálamo cree ideal, él nos dará señales de hambre para que comamos más (grelina). Si pasamos de ese peso, el hambre disminuirá (leptina).

No podemos vencer el hambre eternamente. Podemos hacerlo unas semanas, pero al final, el hambre siempre gana gana. Por eso no sirve decir a los obesos la frase "Dieta y Ejercicio".
Cuanto menos comen, más hambre desarrollan.
Cuanto más se ejercitan, con más hambre llegan a la cena.

¿Qué harías si te dijera que te invitamos a cenar a una cena deliciosa y que esta noche te aseguraras de venir a nuetra casa con un buen apetito? Que vinieras con hambre?

Una opción sería no comer ese día o comer menos, así llegarías con más hambre a nuestra cena.
Otra opción sería hacer ejercicio esa tarde, para "abrir el apetito", no?

Es decir, tanto comer menos como hacer ejercicio, te van a dar más hambre luego!
Esa es la recomendación que hacemos a los obesos: Dieta y ejercicio.


Y luego les culpamos de que no tienen suficiente fuerza de voluntad.
Es cruel por nuestra parte y además ignora el control del apetito por el hipotálamo. El hambre, al final, siempre gana. No es un tema de comportamiento. No sirve decir que los gordos son vagos y glotones. Nadie elige estar gordo voluntariamente.


El hipotálamo lo rige todo.
Pues bien, la puñetera insulina, además de todas las cosas que hace para que engordemos, también regula el objetivo de peso diana, subiendo el termostáto del hipotálamo cuando los niveles de insulina están altos.

Más insulina, aumento del "peso diana", aumento del hambre enviada desde el hipotálamo.

Menos insulina, menor objetivo de peso y menor hambre.

Por eso no es tan difícil ayunar. La gente que hace huelga de hambre tiene dificultad el primer día, pero conforme pasan los días y la insulina se queda a casi cero, el cuerpo empieza a tirar de grasas y el hipotálamo deja de enviar señales de hambre.
Comenzar a ayunar nos puede costar, pero luego es más sencillo de lo que uno pensaría.
No es lo mismo comer menos cada día (proceso en el que el cuerpo se adapta con los días y, además de reducir el consumo energético basal, nos envía señales de hambre para retomar la ingesta normal) que dejar de comer 18 o 24 horas (ayuno intermitente). Luego veremos por qué. La palabra "intermitente" es la clave.


Seguimos...

Pero volvamos a la insulina alta de forma constante y a la llamada "Resistencia a la Insulina".
La resistencia a la insulina no es global en todas las célula sino qué está compartimentalizada.

Tenemos tres compartimentos, donde la insulina actúa: el cerebro, el hígado y los músculos. Cuando ingerimos muchos carbohidratos (azúcares), desarrollamos resistencia a la insulina en el hígado, pero no tanto en las células musculares (de inicio) ni en las cerebrales.
La falta de ejercicio puede acumular mucho glucógeno muscular (no lo gastamos, los depósitos están llenos, no cabe más...) e iniciar resistencia a la insulina en dichas células (como diciendo que ya no hay sitio para más gente en el autobús, que va lleno), sin causarla en el hígado o en las células del cerebro.
El ejercicio (especialmente si es vigoroso e intenso, no si es insulso y largo), puede aumentar la sensibilidad a la insulina en las células musculares (al vaciarlas de glucógeno en un sprint o levantando pesas), pero no tendrá apenas efecto en la resistencia de las células del hígado.

Aún así, con el tiempo, en respuesta a la resistencia en el hígado o en los músculos, los niveles de insulina en sangre se elevan de forma global. Sin embargo, en el centro del apetito situado en el hipotálamo, el efecto de la insulina no cambia, es completo.


La obesidad no es problema de un comportamiento (vagos y glotones).
Es un tema hormonal. Comen más y se ejercitan menos... porque están engordando

El cerebro nunca se hace resistente a la insulina. Cuando estos niveles crónicamente elevados llegan  al cerebro, la insulina produce el efecto completo de elevar el "objetivo de peso diana". El hambre aumenta. Y no se le puede vencer al hambre un día y otro y otro. Al final el hambre siempre gana.
 



Entonces, no es que los gordos engorden porque comen mucho y hacen menos ejercicio.
Si no que comen mucho y hacen poco ejercicio porque están engordando!

Ese comportamiento (vagos y glotones) no es la causa de su obesidad. Es la consecuencia del fino regulamiento del peso corporal por parte del hipotálamo.

Los niños, en la pubertad, comen mucho más que en los años prepuberales.
No deciden de forma voluntaria comer más para poder tener el desarrollo puberal normal y el clásico "estirón". No comen para crecer sino que comen porque están creciendo. Son las hormonas: La hormona de crecimiento, la testosterona, los estrógenos, los que hacen que el niño coma más en el estirón puberal. Es un proceso mediado por hormonas, no mediado de forma voluntaria.

Lo mismo ocurre con los obesos: comen más (mayor ingesta calórica) y se ejercitan menos (menos gasto energético) porque están engordando. Porque el "peso diana" del hipotálamo (regulado, además de por la genética, por la insulina) está continuamente elevado.

Queremos tratar la consecuencia (más dieta y ejercicio!! gordos! vagos!) en lugar de tratar la causa. El problema es que desconocemos la causa. Toda la culpa la tienen ellos mismos, los obesos y su comportamiento.
Los médicos, tan soberbios que somos, somos los que tenemos razón. Ellos son los vagos y glotones. Pero lo curioso es que los médicos, tras 30 años de aplicar la teoría de las calorías, de la dieta y el ejercicio y ver QUE NO FUNCIONA, seguimos empecinados en seguir manajando la obesidad de la misma manera. Y culpamos de nuestro fracaso a la propia víctima.
Son vagos y glotones y nosotros los médicos somos los que tenemos la verdad absoluta.
Dieta y ejercicio!

Cuán equivocados estamos.




Ahora viene lo interesante (aunque este último punto del control hormonal ya lo ha sido, para mí fue revelador)



La clave: La persistencia crea la resistencia
(o el mito de las 5 comidas al día)

Los niveles altos de hormonas de forma puntual, por sí mismos no pueden causar resistencia. Si no, todos desarrollaríamos resistencia a nuestras hormonas, que suben y bajan durante cada día.

La clave es que las hormonas se secretan en forma de pulsos.

Nuestra hormonas (El cortisol, la hormona de crecimiento, la PTH... y la insulina) se secretan en pulsos breves según nuestro ritmo circadiano.
El secretarse en pulsos breves y no mantenerse elevados de forma continua es lo que nos protege de desarrollar resistencia a ellos.

Dichas hormonas se liberan a la sangre en momentos específicos del día para producir un efecto específico. Y después, sus niveles caen rápidamente y permanecen muy bajos durante horas. Así funcionan las hormonas y así hacen que su llamada se escuche alta y clara, cada vez que ocurre.

Vamos a ver algunos ejemplos:

La melatonina, producida por la glándula pineal en la oscuridad, es virtualmente indetectable durante el día. Conforme cae la noche (y si no la bloqueamos con la luz azul de las pantallas de ordenadores y tabletas) la melatonina empieza a elevarse, llegando a sus niveles más altos al final de la noche.




El Cortisol, también se empieza a elevar justo antes amanecer y hace su pico al levantarnos, como hormona hiperglucemiante, para darnos energía al saltar de la cama en ayunas y poder iniciar el día en ayunas, con la suficiente energía.









La Hormona de Crecimiento se secreta principalmente en el sueño profundo (con sus mecanismos reparadores, tan necesarios para descansar bien, y que interrumpimos cuando no tenemos una buena higiene del sueño) y sus niveles son casi indetectables durante el resto del día. La hormona estimulante del tiroides también tiene un pico matutino.




Es la liberación periódica, puntual, en pulsos breves, lo que es esencial para prevenir la resistencia.

Cuando un cuerpo está expuesto de forma continua (sin descanso) a un estímulo, éste se acostumbra a él. Es la homeostasis de la que hablábamos.

Por ejemplo, un bebé puede estar en un aeropuerto lleno de gente y lleno de ruido y dormir plácidamente. El ambiente es muy ruidoso, pero es constante. El bebé se adapta al ruido desarrollando resistencia al mismo. Básicamente, lo ignora.

Ahora imagínate a ese bebé durmiendo en un cuarto silencioso. Sólo el crujir de tus pasos o el golpeo de la puerta podrá despertarlo. El bebé no se ha acostumbrado o adaptado al golpe de la puerta. El golpe es puntual y su efecto es completo en el bebé.
Es la persistencia de niveles altos, sin periodos de ausencia, lo que genera la resistencia.

Esta es la clave.

Los hormonas funcionan de esta exacta manera. La mayoría del tiempo, las hormonas (Cortisol, hormona del crecimiento, melatonina, insluida la insulina) tienen niveles muy bajos en la sangre. De vez en cuando, un pico o pulso de la hormona aparece en la sangre y las células reciben la orden y realizan la acción. Tras el pulso, los niveles vuelven a bajar y se quedan muy bajos. Ese ciclado entre niveles altos de forma breve y luego bajos durante más tiempo es lo que impide que el cuerpo pueda tener la oportunidad de adaptarse. El pulso de la hormona ha desaparecido mucho antes de que la resistencia empiece a desarrollarse.

Lo que nuestro cuerpo hace es, en efecto, mantenernos continuamente en una habitación silenciosa, tranquila. Y allí, de vez en cuando, somos momentáneamente expuestos a un sonido. Cada vez que ocurre, experimentamos su efecto completo, al 100%. Nunca tenemos la oportunidad de acostumbrarnos a ello, a desarrollar resistencia...

Los niveles altos per sé no desarrollan resistencia.
Se necesitan dos requerimientos para desarrollar resistencia: Niveles hormonales altos y un estímulo constante, sin descansos.

Esto se sabe hace tiempo. De hecho, este mecanismo lo utilizamos en nuestro beneficio en la terapia farmacológica de la angina de pecho. A los pacientes se les prescribe un parche de nitroglicerina y se les da instrucciones de ponerse el parche por la mañana y que se lo quiten por la tarde-noche. Así, alternando periodos de altos niveles del fármaco con periodos de niveles bajos, el cuerpo no tiene oportunidad de desarrollar resistencia a la nitroglicerina. Si los pacientes llevaran el parche puesto 24 h seguidas perdería su efecto. Nuestro cuerpo sencillamente desarrolla resistencia progresiva a los fármacos.


¿Pero cómo aplicamos esto a la insulina y a la obesidad?

Acordaros del experimento que hemos comentado antes en el que infundían de forma continua insulina a esos hombres. Incluso jóvenes sanos rápidamente desarrollaron resistencia a la insulina, a pesar de administrarles niveles normales de insulina.

¿Qué es lo que era distinto de lo normal?
La liberación constante y no periódica.

Normalmente, la insulina se secreta en pulsos, en brotes, en los momentos de las comidas. Pulsos que alternan con periodos de retirada entre comidas. Esos pulsos no continuos previenen la resistencia a la insulina.
En el experimento, la infusión continua de insulina llevó al cuerpo a regular a la baja los receptores de insulina en las células y desarrollar resistencia. Con el tiempo, la resistencia a la insulina hace que el cuerpo produzca más insulina para intentar compensar esa resistencia.

En el caso de la resistencia a la insulina, ésta es debida tanto a la composición de las comidas como a la distribución horaria o separación de las comidas, las dos cuestiones críticas de la resistencia a la insulina. Ahí está la clave.


Nos preguntamos a menudo qué debemos comer...

Pero nadie se pregunta cuándo debemos comer, cuántas veces.

El tipo de comida influencia los niveles de insulina: Debemos comer verduras con aceite de oliva o azúcares refinados? Está claro que éstos últimos estimulan mucho más la insulina. Esta es la pregunta sobre el tipo de macronutriente a consumir, el "qué debemos comer".

Sin embargo, la persistencia de la insulina en escena juega un papel clave en el desarrollo de la Insulino Resistencia.
De esa manera, también está el horario de comidas o "cuándo comer". Los dos componentes de la ecuación son igualmente importantes.

Desafortunadamente, nos obsesionamos continuamente con qué debemos o no debemos comer y no dedicamos nada de tiempo para cuándo deberíamos comer. Sólo estamos viendo la mitad del problema...


El problema: El Mito de las cinco comidas al día
La solución: Máximo 3 comidas al día, sin "snacks"


Dice Jason Fung en su brillante libro "The obesity code":

"Volvamos atrás al los años 60. Las escaseces del tiempo de la guerra eran ya algo del pasado. La obesidad sin embargo, todavía no era un problema importante.

¿Por qué no?
Después de todo, ya teníamos galletas, kitkats, pan blanco y pasta (todos ellos carbohidratos refinados). También comíamos azúcar, aunque menos que ahora (pero no teníamos todavía todo el azúcar de la comida procesada de hoy en día). Y también, nuestros abuelos, comían tres veces al día, sin snacks entre medio.

Si asumimos que una noche cenamos a las 8 y al día siguiente desayunamos a las 8, eso quiere decir que hemos equilibrado unas 12 horas de ayuno con otras 12 horas de alimentación. Los periodos de insulina elevada (fase de alimentación) se equilibran con los periodos de insulina baja (fase de ayuno).


Las tres comidas al día, sin snacks (almuezo, merienda, resopón) permiten momentos de baja insulina en el día y especialmente la noche. Momentos en los que, con la insulina fuera de la escena, podemos quemar grasas


Comer grandes cantidades de carbohidratos refinados como el azúcar y el pan producen niveles muy altos de insulina. Sin embargo, por qué fue tan lenta la obesidad en progresar durante esos años?
La diferencia clave es que había un periodo diario de niveles bajos de insulina.

La resistencia a la insulina requiere niveles altos de forma persistente. Los largos ayunos por las noches (cuando se cenaba más pronto) generaban periodos de muy baja insulina, de manera que la resistencia no podía desarrollarse. Conseguían eliminar uno de los factores clave en el desarrollo de la obesidad.
Los picos de insulina (en las comidas) iban seguidos de largos periodos de ayuno (durante el sueño), como se ve en la imagen. Dormir adelgaza.

Sin embargo la situación cambia en redondo cuando estamos continuamente expuestos a la insulina.

¿Qué pasaría si las oportunidades para comer pasaran de tres a seis... que es exactamente lo que ha pasado desde los años 70 y 80?
Nuestras madres ya sabían que estar comiendo todo el tiempo snacks (picar entre horas) era una mala idea: "Te engordarás!", decían.

Pero ahora las autoridades en nutrición han decidido que tomar snacks, tomar 5 o 6 comidas al día es realmente bueno para nosotros.
Que comer más a menudo nos hará perder más peso, tan ridículo como suena dicha afirmación. Muchos "especialistas" en obesidad y médicos incluso recomiendan comer más frecuentemente, cada 2 horas y media!

Una encuesta americana de más de 60.000 personas (adultos y niños) reveló que en 1.977 la mayoría de la gente comía tres veces al día. Pero para el año 2.003 la mayoría de la gente estaba ya comiendo entre 5 y 6 veces al día. El artículo completo pinchando aquí.

El artículo termina concluyendo:
"These findings suggest that efforts to prevent obesity among US adults (and among adults in other developed countries) should focus on reducing the number of meals and snacks that people consume during the day as a way to reduce the energy imbalance caused by recent increases in energy intake."


"Estos hallazgos sugieren que los esfuerzos para prevenir la obesidad en los americanos deberían centrarse en reducir el número de comidas y snacks que la gente come durante el día como forma de reducir el desequilibrio energético causado por el reciente aumento de ingesta de energía de los últimos años".


En los últimos años, comiendo 5 o 6 veces al día, le equilibrio entre el estado de alimentación (insulino dominante) y el estado de ayuno (insulino deficiente) se ha destruido completamente, como se puede ver en esta otra figura.
Ahora estamos la mayor parte del tiempo en el estado de alimentación.
¿Es tan misterioso que estemos ganando peso??




Tomando 5 o 6 comidas al día, la insulina nunca puede bajar. Sus niveles elevados nos impiden quemar grasas y dan más hambre a nuestro hipotálamo.
Pero la clave es que esa persistencia de niveles altos es lo que permite desarrollar la Resistencia a la Insulina, el eslabón final para la obesidad permanente



Pero la historia aún se pone peor. La resistencia a la insulina, por su parte, nos lleva a generar más insulina y a tener niveles más altos de insulina incluso en ayunas...


Los niveles de insulina cuando ayunamos son habitualmente bajos. Ahora, en lugar de empezar el día con una insulina baja tras un ayuno nocturno, empezamos el día con la insulina alta. La persistencia de niveles altos de insulina llevan a desarrollar aún más resistencia. En otras palabras, la resistencia a la insulina, por sí misma, lleva a más producción de insulina y a más resistencia, un círculo vicioso.


Así pues, ahora hemos conseguido lograr los 2 pre-requisitos para tener Resistencia a la Insulina: Niveles altos y Persistencia de los mismos.

Aconsejar una alimentación "baja en grasas" llevó al inadvertido incremento en el consumo de carbohidratos refinados, los cuales estimulan altos niveles de insulina, lo cual contribuye, como todos ustedes ya saben, a la ganancia de peso (Insulina, la hormona almacenadora de energía en forma de grasa).

Pero ojo, en el desarrollo de la obesidad, el incremento en el número de comidas es casi el doble de importante que el cambio en la dieta en sí, como bien muestra el estudio del Dr. Duffey nombrado arriba.

Nos obsesionamos con el qué deberíamos comer. Comemos comidas que prácticamente no existían hace 10 años, quinoa, semillas de chía. Todo con el deseo de adelgazar. Sin embargo no dedicamos ni un segundo en pensar en cuándo deberíamos comer.

A menudo se perpetúan varios mitos para convencer a la gente de que hacer 5 o 6 comidas al día es benfeficioso.

1. El primer mito es que comer de forma frecuente incrementará el metabolismo.
A ver, el metabolismo aumenta un poco tras las comidas para digerir el alimento. Es el llamado "efecto termogénico de la comida". Sin embargo, como demuestra este estudio, la diferencia es extremadamente pequeña o incluso inexistente. El artículo completo, pinchando aquí. Al final de las 24 horas, el efecto termogénico de 3 comidas amplias se asemeja al de 5 comidas más pequeñas.

2. El segundo mito es que comer de forma más frecuente controla mejor el hambre, aunque es imposible encontrar evidencia de esto.
Más bien creo que es al revés. Si tienes comida delante de ti constantemente, tienes ganas de picar constantemente. Si no tienes comida a la vista, en un día de trabajo intenso, ni piensas en ella. Bebes agua y poco más. Una vez que la gente ha decidido que picar entre comidas es beneficioso, es fácil ir encontrando razones para justificarlo. Este otro artículo demuestra que hacer más comidas al día no ayuda para nada a perder peso.

3. El tercer mito es que comer de forma frecuente mantiene tu glucosa estable sin que ésta baje demasiado. Ufff...
Salvo que tengas diabetes, tu azúcar en la sangre se mantiene estable tanto si comes 6 veces al día o 6 veces al mes!
Las personas han hecho ayunos de largos periodos sin tener bajadas de azúcar, de meses, sólo con agua, té, etc. El récord lo tiene este ayuno terapéutico de 382 días de un señor obeso que pasó de 207 kg de peso a 82 kg. Durante más de un año sólo recibió líquidos y suplementos vitamínicos y minerales, logrando perder toda esa grasa corporal que transportaba sobre él. Aquí tenéis el artículo completo.

El cuerpo humano ha desarrollado mecanismos para manejar sin problemas periodos largos en los que no tenía acceso a comida. En esos periodos, el cuerpo "quema grasa" como energía y los niveles de azúcar en la sangre permanecen en niveles normales, incluso tras largos ayunos, gracias a la neoglucogénesis hepática (formación nueva de glucosa). Los niveles de glucosa bajan un poco con el ayuno prolongado, pero la producción de cuerpos cetónicos sirve como combustible al cerebro. Un combustible que lo mantiene más despierto, menos inflamado, más vivo mentalmente.




Estamos todo el día comiendo...

Antes, las normas sociales desaprobaban comer fuera de las horas de las comidas principales. Ahora, las normas sociales permiten comer en cualquier lugar, en cualquier momento. Las autoridades sanitarias y los colegios animan activamente a tomar snacks (almuerzo, merienda), algo que antes se recomendaba no hacer.


Nos dicen de comer en cuanto saltamos de la cama por la mañana. Nos enseñan a comer durante todo el día y de comer de nuevo justo antes de irnos a dormir. Ahora permanecemos 18 horas en el estado de ingesta (insulino dominante) y sólo 6 horas en estado de ayuno (insulino deficiente).


Y por loco que parezca, nos han lavado el cerebro para que creamos que comer continuamente es, de alguna forma, bueno para nosotros! No sólo aceptable, sino saludable!


Para poder acomodar todas esas oportunidades de comer, las normas sociales han cambiado. Anteriormente, se comía solamente en las comidas, sentados en la mesa.

Ahora está aceptado comer en cualquier lugar:

Podemos comer en el coche.
Podemos comer en el cine.
Podemos comer viendo la televisión.
Podemos comer en frente del ordenador.
Podemos comer mientras andamos.
Podemos comer mientras hablamos.
etc, etc, etc...

Destinamos millones de euros para dar snacks a los niños (almuerzos, meriendas) durante todo el día. Y luego destinamos millones de euros para combatir la obesidad infantil. Y a estos mismos niños los regañamos por engordar tanto (son vagos y glotones, decimos). Más millones de euros son destinados para combatir la obesidad luego en la vida adulta.

El aumento en las oportunidades para comer ha llevado a la persistencia de niveles altos de insulina (la hormona almacenadora de grasa).
Los snacks (o aperitivos o picoteo entre comidas) tienden a ser ricos en carbohidratos refinados (bollos, donuts, zumos) y en comida procesada (en bolsas, cajitas, de máquina) habitualmente llena de azúcares añadidos. Estamos continuamente estimulando la insulina, a todas horas. En estas circunstancias, es normal esperar el desarrollo de Resistencia a la Insulina.

No nos damos cuenta de los drásticos cambios que hemos hecho en las comidas y en el horario de las comidas.


MIrémoslo de esta manera:

En 1960 se comía 3 veces al día. No había mucha obesidad.
En el 2.014 comemos hasta 6 veces al día. Tenemos una epidemia de obesidad.


Así las cosas,

¿Realmente creéis que deberíamos comer 6 veces al día?
Mientras la gente piensa en las calorías que tienen las grasas e intenta evitarlas y mientras miramos el tamaño de las porciones y las calorías de las comidas, el principal culpable permanece completamente escondido: el insidioso snack (comer entre comidas).

Sin duda, muchos profesionales de la salud recomiendan activamente aumentar el número de comidas a 5 o 6 al día.
Esta situación es tan ilógica como suena: Come más para pesar menos (!!??)
No parece que suene que va a funcionar, no?

Y realmente, no funciona.








El beneficiario: La industria alimentaria (y, por ende, la farmacéutica, para tratar a tanto enfermo)


Y entonces...
por qué se promociona comer 5 o 6 veces al día?

Respuesta: Porque nadie gana dinero si comemos menos.



Animar a comer más veces ha sido siempre el deseo de la Industria Alimentaria para ganar más dinero. Hemos creado un nuevo tipo de comida, el "snack" y lo anunciamos continuamente, en la televisión, en las revistas, en la radio, en internet. Los hospitales están llenos de máquinas expendedoras de comida rápida o snacks (en bolsitas, con comida procesada, llena de azúcares añadidos, escondidos).

La industria alimentaria ha encontrado otra nueva forma de anunciarse. ¿Cómo? Mediante el patrocinio o ayuda a la investigación.
He estado en congresos de pediatría en Mesas Redondas sobre nutrición infantil, patrocinadas por Coca-Cola, por Nestlé, etc.

En 1.988 la Asociación Americana de Cardiología (American Heart Association, AHA) decidió que sería una buena idea aceptar financiación externa de marcas de alimentos a cambio de poner el simbolito del corazón de la AHA en los paquetitos y anuncios, de manera que así parecerían "cardio saludables". En el año 2.002, la AHA recibió, mediante estas fuentes, más de 2 millones de dólares.

Muchas marcas se apresuraron a financiar estudios médicos que apoyaran el consumo de ciertos alimentos. Pero ya sabemos que la financiación de un estudio "ayuda" a que los resultados esperados del estudio salgan como esperamos, como lo explica el grupo de científicos del Dr. Ludwig en este artículo. El documento competo en PDF aquí.



Una de las personas que más ha denunciado estos hechos es la investigadora Marion Nestle (tiene guasa el apellido, verdad?). Profesora de nutrición y de estudios de alimentación de la Universidad de Nueva York. En este interesantísimo y completo artículo que publicó en 2.001 concluía que "Es difícil encontrar estudios cuyas conclusiones no favorezcan los intereses comerciales de la marca que ha financiado dicho estudio", lo cual era de esperar, no?



Había que buscar un culpable de la obesidad sin dañar a la industria alimentaria...
Y lo encontraron...

Las "calorías"

En los años 80 y 90 la epidemia de la obesidad seguía aumentando y no podía ignorarse.
Debían encontrar un culpable, una cabeza de turco, como hicieron con Lee Harvey Oswald para cargarle toda la culpa de los distintos disparos que acabaron con la vida de J F Kennedy (disparos que increíblemente venían de direcciones distintas).

"Las calorías" eran el perfecto cabeza de turco.
"Comer menos calorías" nos decían. Pero "come más de todo lo demás".

No hay ninguna compañía alimentaria que venda "calorías".
No hay ninguna industria alimentaria que se llame "calorías".
No hay ninguna marca de alimentos que se llame "calorías".

Sin nombre.
Sin cara.
Las calorías eran el culpable perfecto. Ellas podían cargar con toda la culpa.


Decían que los dulces y los refrescos de cola no te engordan, que son las calorías las que engordan.
Nos decían que 100 calorías de coca-cola o de donuts azucarados era lo mismo que 100 calorías de brócoli.
Que una caloría es una caloría. Ah, no lo sabías?

Pero muéstrame a alguna persona que se haya engordado comiendo demasiado brócoli al vapor. Ninguna, verdad?



Más aún, no podemos simplemente comer nuestra comida habitual y AÑADIR snacks o más proteína o más grasa y pretender perder peso.
Contra todo el sentido común, los consejos para perder peso lo constituyen consejos de "comer más cosas saludables", en lugar de reemplazar las cosas insaludables por las saludables.


La lista convencional de consejos para "perder peso" es algo así:

- Come 6 veces al día
- Come más proteína
- Come más verduras
- Come más omega 3
- Come más fibra
- Come más vitaminas
- Come más snacks (aperitivios, almuerzos, meeriendas, tentenpies)
- Come comida baja en grasa
- Come desayuno todas las mañanas
- Come más calcio
- Come cereales integrales
- Come más pescado
- Come más frutas y verduras
- Come más suplementos vitamínicos


¿Por qué alguien nos daría estos consejos de comer más para perder peso?

Respuesta (de nuevo): Porque nadie gana dinero cuando comes menos.


Si tomas suplementos vitamínicos, las compañías de los suplementos ganan dinero.
Si bebes más leche, la industria lechera gana dinero.
Si desayunas más, las compañías de alimentos de desayuno ganan dinero.
Si tomas más sncaks, las compañías que los producen ganan dinero.
Etcétera, etcétera.

Uno de los peores mitos es que comer de forma más frecuente ayude a perder peso.
¿Come snacks (almuerzos, meriendas, tententpies) para perder peso?
Suena bastante estúpido. Y lo es.


Tomar snacks no te hará adelagazar

Ahora los profesionales sanitarios recomiendan activamente tomar snackas, comer 5 o 6 veces al día. Algo que años atrás estaba fuertemente desaprobado. Los estudios confirman que comer más veces hace que comamos más.


En este estudio se ofrecían snacks a los sujetos. Veían que, en la siguiente comida del día tomaban un número de calorías ligeramente inferior, pero no lo suficientemente inferior como para compensar el extra de calorías de el snack anterior. Al final comían más.
Esto fue cierto tanto para snacks azucarados como ricos en grasa. El aumento en el número de comidas no se traducía en pérdida de peso.

Tu abuela tenía razón: "comer entre comidas te hará engordar".









La calidad de la alimentación también sufre pues los snacks o tentenpiés tienden a ser de comida procesada (alta en azúcares y sal y pobre en nutrientes). Este hecho beneficia principalmente a la industria alimentaria, pues vender comida procesada en lugar de comida real les genera mayores beneficios. Después de todo, las galletas, krackers, barritas y demás comida empaquetada son son mayoritariamente azúcares y harinas y no se estropean.











El desayuno: La comida más importante del día... para saltarse?

La mayoría de las personas identifican el desayuno como la comida más importante del día. Comer una buen desayuno se considera un bastión muy importante en una dieta saludable.
Saltarte el desayuno, nos dicen, te hará enormemente hambriento y proclive a comer en exceso el resto del día. Aunque creemos que es una verdad universal, es sólo una costumbre occidental que no se da en todos los países. Mucha gente en nuestra vecina Francia toman sólo un pequeño café con leche. De ahí el nombre "petit-déjeuner", en relación a "pequeña comida".

Realmente no es necesario comer desde el minuto que saltamos de la cama. Pensamos que tenemos que cargarnos de energía para poder funcionar durante el día. Sin embargo, nuestro organismo ya ha hecho eso mismo de forma automática:
Cada mañana, justo antes de levantarnos, nuestro ritmo circadiano natural sacude nuestro cuerpo con una mezcla de hormona de crecimiento, cortisol, adrenalina y noradrenalina. Este cocktail estimula al hígado para producir glucosa (gluconeogénesis), dándonos esencialmente un chute de buena energía para levantarnos. Este efecto se conoce como el fenómeno del alba y ha sido bien descrito durante décadas. Los diabéticos lo conocen muy bien.
Mucha gente no tiene hambre por la mañana. La respuesta natural circadiana del cortisol y la adrenalina liberadas estimula una ligera respuesta de "lucha o vuela" (fight or fly), que activa el sistema nervioso simpático. Nuestros cuerpos están listos para la acción por la mañana, no para la digestión.
Todas estas hormonas liberan glucosa a la sangre para disponer de energía rápida.
Un inciso: Es muy útil hacer ejercicio por las mañanas, antes de desayunar, para vaciar los depósitos de glucógeno musculares que hemos llenado con la cena de la noche anterior y así aumentar la avidez de las células musculares por nueva glucosa. Esta es la mejor manera de aumentar la sensibilidad a la insulina, es decir, la avidez por la glucosa de esas células vaciadas de glugógeno tras el deporte matutino. Eso hará que la glucosa que ingerimos luego en el desayuno tenga sitio libre para llenar los depósitos de glucógeno, ávidos, "sensibles", receptivos, en lugar de encontrárselos llenos a primera hora y tener que convertirse todo ese azúcar del desayuno en grasa, mediante la insulina, y almacenarse la mitad de esa energía en forma de grasa en el trasero o en la tripa.
Como decíamos, el cocktail hormonal nos prepara para empezar el día sin necesidad de cargar combustible (sí que deberíamos beber uno o dos vaso de agua nada más levantarnos, tras 8 horas eliminando CO2 y vapor de agua con la respiración mientras dormimos).
Así las cosas, no es siempre necesario recargar con combustible lleno de los clásicos cereales azucarados y rosquillas. El apetito matinal es a menudo un comportamiento aprendido tras décadas, empezando en la infancia.
Des - Ayuno= Romper el ayuno (Breakfast = To break the fast)
La palabra desayuno literalmente significa que lo constituye la comida que rompe nuestro ayuno, el cual es el periodo mientras dormimos y, por ello, no estamos comiendo.

Si nos levantamos y bebemos agua (o nos bebemos un té) y hacemos  nuestra primera comida a media mañana o al mediodía, por ejemplo una ensalada y un salmón o una tortilla con queso y espinacas, ese será nuestro "des-ayuno" o comida que romperá nuestro ayuno. Mucho más saludable y con mucho mayor aporte nutricional que los clásicos cereales azucarados. Y no hay nada malo en hacer eso.
Uno de los mitos de desayunar como un rey es que un gran desayuno reduce tu ingesta de comida durante el resto del día. Sin embargo, esto no es siempre lo que acaba ocurriendo.



Varios estudios muestran que la cantidad de ingesta en la comida y la cena se mantienen sin cambiar, independientemente de la cantidad de calorías tomadas en el desayuno.

En este estudio concluyeron que el tomar desayunos más pequeños reducían la ingesta total diaria y que las personas con sobre peso deberían considerar reducir las calorías de su desayuno como una sencilla opción para mejorar su equilibrio energético diario. El artículo completo aquí.
En conclusión, a mayor ingesta en el desayuno, mayor ingesta total de calorías en el total del día...

Aún peor, desayunar aumenta el número de oportunidades de comer durante el día. Los obesos que desayunan, consecuentemente, tienden no sólo a comer más sino a comer más a menudo, manteniendo continuamente la insulina elevada (que no hace más que engordarnos continuamente) sin periodos de retirada de la insulina (esos periodos en los que su ausencia nos permite "quemar grasas"l los ayunos). Esta combinación de mayor cantidad y mayor frecuencia es fatal.
Más aún, mucha gente confiesa que no sienten hambre a primera hora de la mañana y se fuerzan a comer sólo porque creen que hacerlo es la opción saludable (comer sin hambre??).
Tan ridículo como pueda sonar, mucha gente se fuerza a comer más... en un esfuerzo para perder peso!
En el 2.014 se realizó un estudio randomizado de 16 semanas sobre la ingesta en el desayuno y encontró que "contrariamente a la creencia convencional, esta opción no tenía consecuencias para perder peso".
A menudo nos dicen que saltarnos el desayuno nos bajará el metabolismo. Sin embargo el "Bath Breakfast Project", otro estudio randomizado, encontró que "en contra de la creencia popular, no había ninguna adaptación metabólica al desayuno. El gasto energético del día era el mismo tanto si uno desayunaba como si no lo hacía. Los que desayunaban comían una media de 539 calorías más al día que los que no lo hacían. Un dato que se ha ido repitiendo en otros estudios. 
El principal problema es que por la mañana todos vamos con prisas. Por ello queremos la conveniencia y fácil disponibilidad de alimentos no perecederos de rápida preparación, habitualmente basados en comida procesada y cereales azucarados. Los cereales del desayuno (llenos de azúcares añadidos escondidos, miren las etiquetas) son los reyes de la mesa y los niños son el objetivo más frecuente.


La gran mayoría de los niños (76 %) desayunan de forma habitual estos cereales azucarados. Un alimento que, además de su cadena de glucosas y los azúcares añadidos escondidos, salvo como combustible, apenas tienen otro valor nutricional. Son tan pobres nutricionalmente hablando que la industria tiene que "enriquecerlos" con hierro, vitaminas y otros minerales y así la industria nos vende la moto de su "enriquecimiento". Si la industria alimentaria no enriqueciera todos esos cereales y otras comidas procesadas, se quedarían en bancarrota, pues en cuento aparecieran en los niños las carencias de hierro, de zinc, de micronutrientes, los padres dejarían de comprarlos.

Y frente al 76 % (la mayoría) que desayunan cereales, sólo un 12% comen habitualmente huevos para el desayuno. Uno de los alimentos más completos que existen. Creo que salvo vitamina C tienen de todo: lecitina, colina, omega-3 DHA, complejo vitamínico B, Luteína, Zeaxantina, Vitamina A, proteínas y aminoácidos esenciales. ¿Qué cereal azucarado tiene alguno de estos nutrientes?

Por otro lado, el azúcar refinado del cereal, los croisants, rosquillas y demás, hace subir de forma rápida la glucosa en sangre y, como consecuencia, la insulina, que rápidamente almacena todo ese azúcar (parte en glucógeno y  gran parte en grasa), baja rápidamente la glucemia y vuelve a dar hambre a los niños a media mañana, debiendo tomar el clásico snack o almuerzo. Más comidas. Más picos de insulina. Más almacenamiento. Más obesidad. Los carbohidratos refinados son comidas de corto recorrido. Ideales para la industria alimentaria y sus snacks. Nos tienen pillados por el hambre.
Una tortilla de dos huevos con espinacas y queso apenas elevará el azúcar (inflamatorio) en sangre y apenas elevará la insulina (también inflamatoria) en sangre, permaneciendo los niños saciados, sin hambre, hasta la hora de comer o más. Pudiendo dedicar todo el día para aprender, jugar, correr, beber agua y disfrutar del día, sin necesidad de estar "todo el día comiendo".

Ah, claro, es que el huevo tiene colesterol... y el colesterol obstruye las arterias, dicen.
También tiene colesterol (y en abundancia) la leche materna, el mejor alimento que tomaremos en toda nuestra vida.
El colesterol no sólo no es malo. Es vital para el crecimiento cerebral de los primeros dos años de vida de nuestros hijos. Una dieta baja en grasas y alta en azúcares no permitirá un óptimo desarrollo del mismo. Les suena eso de azúcar malo y grasa saludable?
Seguimos...
El desayuno de muchos niños habitualmente se constituye de cerales azucarados, pan, yogures azucarados de sabores, bollos, rosquillas, croissants, tortas, donuts, magdalenas, harina de avena y zumos de frutas. Claramente, el carbohidrato refinado y barato es el rey del desayuno.

El desayuno es la comida más importante del día...
para la industria alimentaria
Cuando la industria alimentaria vio la oportunidad para vender más comidas de fácil preparación, disponibilidad, no perecederas, altamente procesadas, se apuntó al carro.
El negocio estaba servido. Sólo bastaba convencer a las autoridades sanitarias para lanzar los mensajes que convencieran a la población, dice el Dr. Jason Fung.
"Desayuna bien! Es la comida más importante del día!", nos decían.

Era una oportunidad ideal para educar a los médicos, dietistas y otros profesionales sanitarios. Estas personas tenían un respeto y credibilidad que "Big Food" (la industri alimentaria) nunca lograría, dice J. Fung. Y así, el dinero empezó a fluir y empezaron a financiar cursos, congresos médios, etc.

Hay alunas preguntas de sentido común que te puedes hacer acerca del desayuno por la mañana.

"¿Tienes hambre al levantarte?". Si no es así, escucha a tu cuerpo y no comas. Si tienes hambre, come.

- "¿Tomar desayuno te hace luego tener hambre a mitad de mañana? Si te tomas una tostada y un zumo de naranja por la mañana (azúcares refinados, de corto recorrido), tienes hambre 2 o 3 horas después?. Si es así, no desayunes.

Es muy sencillo. Si tienes hambre y quieres desayunar, hazlo. Pero intenta evitar azúcares y carbohidratos refinados. Comidas pobres nutricionalmente y de corto recorrido, que te volverán a dar hambre a mitad de mañana.



Las famosas frutas y verduras:comer más... además de?

Una de las frases más cacareadas de los consejos para perder peso es comer más frutas y verduras, las cuales son indudablemente alimentos muy saludables.

Sin embargo...

Si tu objetivo es perder peso, el lógico pensar que comer deliberadamente más de esta comida saludable no será beneficioso al menos que ésta reemplace a algo en tu dieta que sea menos saludable (azúcares refinados, comida procesada, etc).

Sin embargo, las Guías Nutricionales no dicen esto.
Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud dice: "La prevención de la obesidad implica la necesidad de promover una mayor ingesta de frutas y verduras"

Las Guías de alimentación para los estadounidenses del 2.010 también recalca la importancia de aumentar el consumo de frutas y verduras. De hecho, esta recomendación ha sido parte de las Guías de Alimentación desde sus inicios.

Las frutas y especialmente las verduras son alimentos con un alto contenido en micronutrientes, vitaminas, agua y fibra. También pueden tener antioxidantes y otros fitonutrientes muy saludables.

Lo que no es explícito en la recomendación es que el incremento en su consumo debería desplazar el consumo de otros alimentos menos saludables de nuestra dieta.

Se asume que con la ingesta de estos alimentos bajos en energía y con alto contenido de fibra, nuestra saciedad aumentará y, en consecuencia, comeremos menos cantidad de alimentos procesados altos en calorías.

Si esta es nuestra estrategia para perder peso, nuestro consejo debería de ser "reemplazar el pan blanco por las verduras", por ejemplo. Pero no es así el consejo.
Nuestro consejo es simplemente comer más frutas y verduras.
¿Realmente podemos comer más... para perder más peso??

En el 2.014 unos científicos  realizaron este meta-análisis recopilando todos lo estudios que analizaban la ingesta de frutas y verduras y su relación con la pérdida de peso y no pudieron encontrar ni un solo estudio que probara esta teoría.

La combinación de todos lo estudios no mostró ningún beneficio a la hora de perder peso. El artículo completo en pdf aquí.

Para resumirlo: No puedes comer más para pesar menos, incluso si estás comiendo más de esas verduras saludables.

¿Deberíamos comer más frutas y verduras?
Sí, por supuesto!
Pero sólo si éstos reemplazan otros alimentos menos saludables de tu dieta.

Reemplazar, no añadir.


Ya terminamos...


La nueva ciencia de la diabesidad (diabetes y obesidad van unidas)

La excesiva resistencia a la insulina constituye la enfermedad llamada Diabetes tipo 2.
Resistencia alta a la insulina lleva a tener altos niveles de azúcar en la sangre. Los receptores de las células son insensibles a la acción de la insulina y el azúcar no puede entrar en las células, acumulándose más y más en la sangre.

El azúcar alto en la sangre es un síntoma de la enfermedad, no la causa. La causa es la insulino resistencia.

En términos prácticos y volviendo al tema de la obesidad, siendo que la insulina es la hormona almacenadora de grasa (lo que nos engorda, pues las células grasas sí que permanecen sensibles a la acción almacenadora de la insulina), el resultado es que la insulina no sólo causa obesidad sino que, sus niveles altos y su resistencia originan la diabetes tipo 2.

La misma causa común de ambas enfermedades son altos niveles de insulina mantenidos de forma persistente. Ambas son enfermedades de hiper-insulinemia (niveles altos de insulins en sangre). Al ser tan parecidas, ambas enfermedades es están empezando a observar como un mismo síndrome, al que denominamos "Diabesidad".

Que los niveles altos de insulina causen obesidad y diabetes tipo 2 tiene consecuencias muy profundas. El tratamiento de ambas entidades es bajar los niveles de insulina.

Sin embargo, el tratamiento convencional de la diabetes se centra en incrementar los niveles de insulina (con insulina en la medicación, tanto pinchada como oral con Sulfolinueras), lo cual es completsmente equivocado, dice el Dr. Fung.

Dar más insulina al Diabético tipo 2 (ya lleno de insulina) empeorará, no mejorará su enfermedad. Tratamos el síntoma (el azúcar alto) pero la enfermedad de base (insulino resistencia con niveles altos de insulina) la empeoramos.

Pero,

¿Si bajamos los niveles de insulina (con una alimentación baja en carbohidratos y con ayunos intermitentes)  podemos llegar a curar una diabetes tipo 2?
Por supuesto.

Esto se tratará en una futura entrada.



La pirámide de la diabesidad


Nuestras desastrosas recomendaciones dietéticas que cambiaron en las guías de 1977 con la pirámide alimentaria llena de cereales, harinas y otros carbohidratos refinados en la base de la pirámide, crearon este desastre de diabesidad actual. Hoy tenemos el récord de obesos y de diabéticos tipo 2. Con el incremento esperado en los próximos años, Estados Unidos no podrá pagar el gasto sanitario que conllevará.


Hemos visto al enemigo... y somos nosotros:

"Come más carbohidratos"
"Come más a menudo"
"Desayuna todos los días"
"Come más de esto y más de esto otro".

Irónicamente, estos cambios dietéticos se pautaron para reducir la enfermedad cardiovascular, pero en cambio, la hemos aumentado, siendo que la "diabesidad" es uno de los factores de riesgo más importantes de la enfermedad cardiaca y el infarto cerebral (no el colesterol).


Hemos intentado apagar el fuego... con gasolina.


Continuará.

Jorge García-Dihinx Villanova
Pediatra Hospital San Jorge de Huesca
Unidad de Nutrición y Digestivo






Alimentación baja en carbohidratos refinados, alta en grasas saludables, que nos sacian más y nos permiten comer menos veces al día e incluso hacer ayunos intermitentes para bajar los niveles de inulina.
Con la insulina más baja, tendremos menos hambre y seremos unas "máquinas de quemar grasa" en lugar de ser unos "quemadores de azúcar y almacenadores de grasa".


Epílogo: Unos pequeños consejos finales para una buena salud, aunque no seas obeso

- La insulina es el principal generador de obesidad. Intenta mantenerla baja.

- Evita la comida procesada, azucarada y los cereales refinados

- Toma comida real. Que los carbohidratos vengan en su estado natural, con su fibra protectora (antídoto) como lo llevan las verduras y las frutas enteras (no sus zumos).

- Evita el azúcar completamente. Así como los refrescos.
Ante la pregunta de cuánto azúcar puedo comer al día pregúntate cuántos cigarrillos puedes fumar al día.

- Desayuna sólo si tienes hambre. Bebe agua al levantarte.

- Bebe agua (y añade sal completa, sin refinar, cada día a tu alimentación). Reducir la sal en tu dieta, lejos de ser beneficioso, puede ser perjudicial (lo abordaremos en otra entrada)

- Reduce harinas y otros carbohidratos refinados (pan blanco, pasta, arroz). Son sólo cadenas de múltiples glucosas sin gran aporte nutricional y grandes estimuladores de la insulina.

- Aumenta el consumo de grasas saludables: aguacates, nata, huevos, mantequilla ecológica, aceite de coco, aceite de oliva a diario, frutos secos a diario, pescados con sus omega 3, carne de buena calidad, queso, lácteos fermentados como el yogur griego. Evita desnatados, la grasa es lo más nutritivo del lácteo. Si bebes leche, que sea fresca y siempre entera, así como yogures griegos (con fresas, por ejemplo).

- Añade vinagre a las comidas. Se ha visto que reduce el índice glucémico de los alimentos ingeridos y mantiene más baja la glucemia matinal en diabéticos.

- Reduce tu estréss. El cortisol eleva la glucemia y la insulina y, en consecuencia, te hará ganar peso (todos saben que la cortisona engorda, verdad?).

- Duerme bien. Bloquea la luz azul de las pantallas por la noche para poder generar melatonina antes de irte a dormir (descárgate el programa f.lux en tu ordenador y resto de dispositivos tabletas, móviles para que torne anaranjada la pantalla tras ponerse el sol) o ponte unas gafas naranjas por la noche si estás expuesto a luz azul.

- Come según tu hambre y bebe según tu sed. No comas porque es la hora de comer, si no tienes hambre. No te acabes el plato si ya estás saciado. Guárdalo para más tarde. Los "malos comedores" viven más años que los glotones.

- No tengas miedo en saltarte comidas. Es bueno para ti. Deja descansar a la insulina, vivirás más años. No tengas miedo en hacer ayunos intermitentes. Un ayuno de 24 horas sólo consiste en no desayunar ni comer y sí cenar. Sólo te saltas 2 comidas y entre medio puedes tomarte algún té, algún café, agua con una rodaja de limón, sal, luz del sol y positivismo.

Los que más comen, antes se mueren.

El médico debería querer gente curada.
La industria (aimentaria y farmacéutica) quiere clientes, no quiere gente curada.

Yo os quiero curados.

Escucha a tu cuerpo. Tú eres tu mejor doctor.

Nos vemos en una próxima entrada sobre salud.

Jorge García-Dihinx

P.D: Falta explicar el papel de la fructosa (de los azúcares añadidos) como un eslabón clave en el desarrollo de la obesidad. Cómo ésta causa Resistencia a la Insulina directamente en el hígado lo que, unido a la porción de glucosa del azúcar (glucosa + fructosa) sirve para perpetuar tanto la resistencia a la insulina como el estímulo para que ésta esté elevada. A ver si en otra entrada lo explicamos. Esta ha sido demasiado larga!









miércoles, 15 de marzo de 2017

Científico afirma que pensamientos curan más que los remedios





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La revolucionaria teoría de Bruce Lipton: Científico afirma que pensamientos curan más que los remedios

Este biólogo celular norteamericano unió en sus estudios ciencia y espíritu y plantea con fuerza su visión sobre la energía vital del ser humano.

Bruce Lipton, un biólogo celular estadounidense de 70 años, causó en el año 2006 un pequeño remezón en el mundo científico tras lanzar su libro “La biología de la creencia”, que sería declarado uno de los mejores libros científicos de ese año y que tenía la particularidad de que su línea de investigación era una suerte de unión entre ciencia y espíritu. A grandes rasgos, Lipton planteaba lo siguiente: lo que condiciona a todo organismo vivo es su “entorno” físico y energético, y no su carga genética, como afirma la síntesis evolutiva moderna. Además, la «cooperación» era la base de la evolución para la supervivencia, y no un acto competitivo entre los organismos más fuertes; y, finalmente, los seres humanos, como organismos vivos, no estaban determinados por sus genes, sino condicionados por el entorno y sobre todo por sus «creencias», lo que los convertía en dueños absolutos de su destino.

El doctor Lipton explicó en su libro que “nos han hecho creer que el cuerpo es una máquina bioquímica controlada por genes sobre los que no podemos ejercer ninguna autoridad. Eso implica que somos víctimas de una situación. No elegimos estos genes, los recibimos al nacer y ellos programan lo que sucederá. Yo ya trabajaba con las células en los años 60 y fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Cogí tres grupos de células y las puse en tres placas, y cambié el medio de crecimiento y los componentes del medio ambiente en cada una de ellas. Luego verifiqué que en una de las placas se formó hueso, en otra músculo y, en otra, células liposas. ¿Qué fue lo que controló el destino de cada una de ellas si eran genéticamente idénticas? Eso demuestra que los genes no lo controlan todo, es el ambiente. El ser humano es el que controla, dependiendo de cómo lee el ambiente, de cómo su mente lo percibe.

La conclusión es que no estamos limitados por nuestros genes, sino por nuestra percepción y nuestras creencias”.

El científico agregó que “cuando tú crees que los genes controlan tu vida tienes una excusa para considerarte una víctima. Hay enfermedades que sí, en efecto, son causadas por un gen, pero estas enfermedades equivalen a menos del 2% de los malestares que sufre la población mundial. La mayoría de la gente viene a este mundo con genes que deberían permitirles vivir una vida feliz y saludable. Las dolencias más comunes actualmente, como la diabetes, los problemas del corazón y el cáncer, son el resultado de la interacción entre múltiples genes y sobre todo de los factores medio ambientales y no son el resultado de un único gen como se ha venido sosteniendo. Por eso se cree que la mayoría de las enfermedades tienen una causa genética o hereditaria y que por tanto no podemos hacer nada para defendernos de ellas o para curarnos. Las personas viven en un constante miedo esperando el día en que sus genes actúen contra ellos y se enfermen mortalmente. El cáncer es un buen ejemplo de esto”.

Uno de los planteamientos del biólogo molecular que más llamaron la atención en la comunidad científica fue que las células de nuestro cuerpo tenían una especie de memoria. “Las células aprenden a través de la experiencia, de su contacto con el medio que las rodea, y luego guardan una memoria que les permite adaptarse mejor y anticiparse a los cambios. Es decir, las células son inteligentes. ¡Esta memoria incluso se mantiene intacta en las células de los órganos que se han donado!”.

* La farsa de los medicamentos

El científico dedicó parte de su libro a abogar por un nuevo tipo de medicina, una que tenga en cuenta el poder de la energía y su capacidad para curar. “Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero la mayoría de las veces causan más problemas que beneficios. La medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, estos efectos no son secundarios, sino directos. Según recientes estadísticas en EE.UU., ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda”.

Bruce Lipton agrega que “si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La mente es energía. Cuando piensas transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Esto, por supuesto, es muy inconveniente para las empresas farmacéuticas mundiales, porque si se aceptara este postulado no podrían vender sus productos. Las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Por lo demás, así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina y las empresas farmacéuticas no quieren ir por ese camino. Saben que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar.

Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer”.


* El poder de la mente humana para la autocuración

El Dr. Lipton advirtió en un capítulo de su obra, eso sí, que vivir en un entorno sano no significaba necesariamente que podíamos curarnos de algunas enfermedades en forma automática. “No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Si cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, si tomo una píldora porque creo que me va a traer salud, ésta supuestamente me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar. Y la píldora en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo”.

El biólogo molecular detalla que la mente humana actúa de manera muy particular, pues “si cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo, entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés, que frenan el crecimiento del cuerpo y apaga el sistema inmunitario. Por eso cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer, y, una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan”.

* El poder del subconsciente humano

Bruce Lipton afirma también en su libro que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, y que la personalidad y la salud de los individuos se conforma como un «aprendizaje» en el vientre materno y en la niñez hasta aproximadamente los seis años. “El subconsciente es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo, pero no lo podemos controlar. Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida. Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se “programa” su subconsciente.

¡Qué gran responsabilidad para los padres! Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer, aunque su genética sea diferente. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.”


* Energía vital que se transfiere

El doctor Bruce Lipton, al contrario que otros colegas de su especialidad, también sostiene que la energía vital de un ser humano no necesariamente muere con la muerte física, dando pie a fenómenos como la reencarnación. “Para explicar esto de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen un programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Pero si otro ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí. Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad? ¿Por qué tenemos un espíritu y un cuerpo?

Y la respuesta vino de mis células: si sólo existiera el espíritu, ¿Cómo sé a qué sabe el chocolate? Y sí sólo tengo una parte física y no una parte espiritual, ¿Cómo puedo experimentar y emocionarme con una puesta de sol? ¿Y cómo voy a sentir cuando estoy enamorado? La lección más importante de todo esto es que estar vivo es un regalo, y que hay que experimentar alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará más sano”.



https://www.guioteca.com/fenomenos-paranormales/la-revolucionaria-teoria-de-bruce-lipton-cientifico-afirma-que-pensamientos-curan-mas-que-los-remedios/
http://www.lavozdesancarlos.com.ar/s/index.php?seccion=9&id=27614&video=591

miércoles, 8 de marzo de 2017

Mujer Medicina



Es simple por que soy alma, espíritu, luz energía.
Soy el poder que genera y crea mi vida.
Soy lo sutil, la causa, el objetivo, la creación.
Soy amor, paz, verdad, belleza y divinidad.
Soy aquello que busco.
Soy Mujer Medicina.

Fuente: Círculo de Memoria Ancestral

domingo, 5 de marzo de 2017

Como Sanar el Cuerpo Con Fotobiomodulación

Fotobiomodulación 
http://articulos.mercola.com

Historia en Breve

  • Esta es una de las longitudes de onda más beneficiosas de la luz es el infrarrojo cercano (de 810 a 830 nm), que penetra profundamente en su cuerpo y tiene muchos efectos biológicos. El infrarrojo lejano es absorbido por el agua, por lo que no puede penetrar tan profundamente
  • El infrarrojo lejano ejerce efectos biológicos principalmente al alterar las estructuras proteicas, mediadas por el agua nanoestructurada
  • El infrarrojo cercano se enfoca principalmente en la enzima citocromo c oxidasa que se encuentra en las mitocondrias, lo que ocasiona la disociación del óxido nítrico y aumenta el transporte de electrones y la síntesis de Trifosfato de Adenosina (ATP, por sus siglas en inglés)

Por el Dr. Mercola
La terapia de luz infrarroja tiene importantes implicaciones en la salud sobre las que muchas personas aún no están bien informadas. En esta entrevista, el Dr. Michael Hamblin, que es un experto en esta área, se propone mejorar nuestra comprensión acerca de esta importante área.
Hamblin, es un investigador y profesor asociado de dermatología en la Escuela de Medicina de Harvard. También, es un importante investigador del Centro Wellman de Fotomedicina del Hospital General de Massachusetts, y miembro de la División de Tecnología y Ciencias de la Salud de Harvard-MIT.
La terapia de infrarrojos es un aspecto de la fotobiomodulación que abarca la luz de todas las longitudes de onda--la luz visible y la luz de los rayos ultravioletas, azules a través de las longitudes de onda verdes, rojas y del infrarrojo cercano, medio y lejano.
Una de las longitudes de onda más utilizadas de la luz es el infrarrojo cercano, que empieza en aproximadamente 750 nanómetros (nm), y llega hasta los 1,200 nm.
El infrarrojo cercano en el rango más bajo que penetra adecuadamente en el cuerpo y tiene muchos efectos biológicos beneficiosos. Las longitudes de onda que superan a los 900 nm tienen una capacidad muy limitada para penetrar profundamente en el cuerpo.
Otro tipo de radiación infrarroja de uso común es el infrarrojo lejano, que también tiene efectos biológicos. Ese es el tipo de infrarrojos que se obtiene de una lámpara de calor infrarrojo o de un sauna de infrarrojo lejano.
Más específicamente, una lámpara de calor infrarrojo emitirá principalmente el infrarrojo lejano; alrededor del 10 % de la energía es infrarrojo cercano.

La Luz del Infrarrojo Lejano Afecta a Su Biología al Estructurar el Agua

El principal cromóforo biológico (grupo químico absorbente de la luz) es el agua. El infrarrojo lejano es absorbido por el agua, por lo que no puede penetrar tan profundamente como el rango inferior del infrarrojo cercano. Las longitudes de onda más altas del infrarrojo cercano también son absorbidas por el agua.
Ahora bien, si la energía luminosa es absorbida por el agua de su cuerpo, ¿cómo afecta la luz a su biología? Hamblin lo explica:
"La respuesta es que se trata de un concepto llamado agua nanoestructurada... [E]l agua nanoestructurada está presente en las superficies hidrofóbicas, como ciertos tipos de membranas celulares.
Podría estar dentro de la célula en varios organelos, en la membrana plasmática, en la membrana mitocondrial y en la membrana del retículo endoplasmático (ER, por sus siglas en inglés).
Prácticamente, en principio, todas las membranas podrían contener agua nanoestructurada... La idea es que una pequeña cantidad de energía vibratoria en las moléculas de agua podría perturbar a las estructuras terciarias de la proteína, lo que es particularmente importante--cuestiones como los canales iónicos [que] tienen un gran número de vías biológicas.
No hay un verdadero efecto térmico masivo cuando se utiliza el infrarrojo lejano, que son el tipo de niveles que entran en el tejido. Podría calentar la piel un poco, pero en las partes profundas, podría tener efectos biológicos al alterar la estructura de las proteínas, mediada por el agua nanoestructurada..."

Los Efectos Biológicos del Infrarrojo Cercano

El mecanismo de acción del infrarrojo lejano difiere del rojo y del infrarrojo cercano, el último de los cuales se enfoca principalmente en la enzima citocromo c oxidasa (COO, por sus siglas en inglés) que se encuentra en las mitocondrias.
El mecanismo aceptado en la mitocondria involucra la disociación del óxido nítrico (NO, por sus siglas en inglés) de COO, lo que aumenta el transporte de electrones y la síntesis de trifosfato de adenosina (ATP, por sus siglas en inglés). Además, NO tiene importantes efectos de señalización.
"No está claro si todo el NO proviene de la disociación de COO. La razón de ello son los canales de iones. Resulta que una gran cantidad de... canales iónicos receptores de potencial transitorio activarán varios tipos de óxido nítrico sintasa o nitrato reductasa.
Existen varias vías reconocidas que llevan hacia NO... Curiosamente, el tipo de luz que produce estas otras vías de NO tienden a estar fuera del azul o verde, una longitud de onda del infrarrojo cercano bastante larga. Eso es lo que encontramos en nuestros laboratorios.
El rojo y el infrarrojo cercano corto producen NO, probablemente a través de una vía diferente al azul, verde y el infrarrojo cercano largo. Esa es nuestra comprensión actual", dice Hamblin.
"Es decir que, se ha demostrado que estas, óxido nítrico sintasa y nitrato reductasa son activadas por canales iónicos, por el canal potencial de catión de potencial transitorio (TRPA1, por sus siglas en inglés)".

El Infrarrojo Cercano Ayuda a Energizar a Su Cuerpo

Probablemente, sabe que los alimentos que consume son convertidos para generar ATP. Pero una porción del ATP que produce su cuerpo es creado en respuesta a la exposición al infrarrojo cercano, lo que provoca que las mitocondrias produzcan ATP adicional. Por lo que, su cuerpo es energizado tanto por los alimentos como por la luz solar.
Más específicamente, la luz permite que su cuerpo utilice los alimentos de manera más eficiente. En otras palabras, la luz ayuda a las células a utilizar de mejor manera cualquier alimento que obtengan, y a optimizar la generación de energía. "Por ejemplo, la luz parece compaginar muy bien con una ligera cantidad de ejercicio", dice Hamblin.
La forma ideal de recibir la mayor parte de esta exposición, simplemente sería al estar al aire libre, al exponer tanta cantidad de piel como le sea posible. Desafortunadamente, hay muchas áreas donde esto sería impráctico durante el invierno. En estos casos, es donde los instrumentos de luz terapéutica podrían ser útiles.
La óptima longitud de onda para estimular COO son dos longitudes de onda, rojo de 660 nm e infrarrojo cercano de 810 a 830 nm.
Los múltiples estudios no han podido detectar la diferencia entre la luz roja (660 nm) y la del infrarrojo cercano (810, 830). Así que, las longitudes de onda que se encuentran a mediados de los 600s y todas las que son inferiores a 800s, parecen tener el mismo impacto biológico.
Lo que esto significa es que la luz roja de 660 nm proporciona los mismos beneficios mitocondriales que el rango del infrarrojo cercano de 810 a 830 nm.
Lo que parece bastante curioso, es que la longitud de onda de 730 nm no tiene prácticamente ningún efecto. Una teoría es que el espectro de absorción de COO tiene dos puntos máximos: uno a mediados de los 600s y otro a alrededor de los 800.

La Densidad de Potencia Ideal

Es importante comprender que la fotobiomodulación tiene una dosis altamente bifásica. Lo que significa que podría hacer más perjuicio que beneficio al utilizar una excesiva cantidad de luz. Es decir que, hay un rango de dosis en el que le proporcionará beneficios.
En realidad, podría causar daño en niveles inferiores y superiores. Un factor que debe tener en consideración es la densidad de la potencia, medida en miliwatts por centímetro cuadrado. Hay un rango positivo que se encuentra entre 10 y 20 veces.
Esto significa que podría proveer 2 miliwatts por centímetro cuadrado o 30 miliwatts por centímetro cuadrado, y ambos serían eficaces. Como regla general, una densidad de potencia ideal es de alrededor de 10 miliwatts por centímetro cuadrado. La mayoría de los dispositivos de fotobiomodulación utilizan entre 10 y 20 miliwatts por centímetro cuadrado.

Obtenga la Dosis Correcta

El segundo factor es la dosis, la cual usualmente es calculada en joules por centímetro cuadrado. Hamblin explica que:
"Cuando tiene 10 miliwatts por centímetro cuadrado--que es 1 joule por cada 100 segundos, que es uno y dos tercios de minuto... 10 joules es una dosis razonable. Si atiende puntos más profundos en su cuerpo, es posible que deba utilizar más de 10 joules por centímetro cuadrado. Podría necesitar 20 o 30; porque probablemente 100 sea demasiado...
Lo que realmente no sabemos es si ¿podría tener una dosis excesiva de joules totales en el cuerpo, o es solo cuando están concentrados? Eso es lo que no sabemos ... Diez minutos o media hora no hace daño en lo absoluto...
Sobre todo, lo que le digo a las personas es que podrían utilizar esto durante 10 o 20 minutos al día, y tener grandes beneficios, y es muy poco probable que tenga algún efecto dañino".

La Modulación de Frecuencia

El tercer factor es la frecuencia. La mayoría de los dispositivos que se mencionan aquí son de ondas continuas, por lo que no hay frecuencia. Solo hay un constante flujo de fotones que surgen. Sin embargo, podría modularlo con frecuencias.
Una frecuencia ideal es la que se encuentra entre 10 y 40 hertz. Es poco probable que cualquier cantidad que sea superior 100 hertz tenga un efecto biológico, o incluso esto podría tener un efecto biológico negativo.
"Por lo general... una pulsación es mejor que una onda continua, y hay un poco de evidencia [sobre esto]... Tal vez una gran cantidad de ello no es mejor, pero definitivamente lo supera. La frecuencia óptima se encuentra entre 10 y 40 Hz.
Hubo un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts que recibió mucha publicidad cuando utilizaron luz de 40 hertz que parpadeaba en los ojos para tratar el Alzheimer en ratones...
Dijeron que 40 hertz (frecuencia gamma) era como una frecuencia mágica. Hicimos un estudio que encontró que 10 hertz eran mejor que la onda continua y que 100 hertz.
Si la pulsación es mejor, es probable que se encuentre en ese rango y estoy completamente de acuerdo en que las células no pueden responder a los kilohertz. Simplemente, eso es demasiado rápido para que aun las células pudieran obtener alguna cantidad de luz en lo absoluto", dice Hamblin.

Tomar Baños de Luz Solar Versus Helioterapia

Hace aproximadamente 100 años, las clínicas de helioterapia estaban de moda en Europa. Los pacientes visitaban las clínicas en los Alpes donde tomaban los rayos del sol para tratar una amplia variedad de problemas de salud crónicos.
Oscar Bernhardt, pionero en este campo, destacó la importancia de la exposición a la luz solar en las zonas montañosas.
"Él dijo que, si tan solo iba y yacía bajo los rayos del sol en la playa, todo lo que conseguiría era un baño de luz solar. Pero si iba a las montañas, en realidad recibía una terapia médica", dice Hamblin.
Pero, ¿por qué la luz solar es mucho mejor en las montañas? Hamblin cree que esto está relacionado con el hecho de que, a elevadas altitudes, existe una atmósfera inferior, lo que permite que la radiación solar penetre más eficazmente.
Además, al existir un nivel más bajo de oxígeno, eso hace que sus mitocondrias trabajen a una velocidad diferente. La fosforilación oxidativa se encuentra más inclinada hacia la glucólisis, debido a que hay una menor disponibilidad de oxígeno.
"Esa es mi teoría favorita", dice. "Pero las personas solían sanar completamente las heridas crónicas al acudir a estas clínicas de helioterapia, al igual que lo haría al nivel del mar con nuestro conjunto de LED de infrarrojo cercano...
Siempre y cuando tome precauciones contra el exceso de luz ultravioleta, considero que la luz solar es beneficiosa. Pero tenemos vidas ocupadas y ya que podría obtener una dosis terapéutica de infrarrojo cercano con un conjunto de LED, tal vez por 10 minutos al día, creo que probablemente eso es lo que deba hacer.
Otra cuestión interesante es que, a lo largo de la historia humana, a las personas les ha agradado sentarse alrededor del fuego ... [C]ada tarde las personas se sentaban alrededor del fuego y se exponían a los infrarrojos, muchos de ellos eran infrarrojo lejano.
Eso es lo que se obtiene de las brasas brillantes. Es solo que, en los últimos 30 años las personas han dejado de sentarse alrededor del fuego, de forma regular... Se podría decir que la civilización Occidental sufre de un déficit de luz del infrarrojo lejano.

¿Qué Podría Tratar con la Fotobiomodulación?

La mayor parte de la investigación original sobre la fotobiomodulación se realizó con láser, pero ahora han comenzado a utilizar diodos emisores de luz (LEDs, por sus siglas en inglés), que son más rentables. Además, los LEDs parecen ser una forma más eficaz y eficiente de suministrar la terapia.
Una reciente tendencia son los conjuntos de LEDs flexibles y utilizables que se pueden envolver alrededor de las articulaciones o colocarse en la cabeza o espalda---usualmente para tratar el dolor.
Incluso, tienen LEDs orgánicos (OLEDs, por sus siglas en inglés), donde la sustancia emisora ​​de luz real es flexible. Diferentes longitudes de onda proporcionan diferentes beneficios:
Al parecer, las longitudes de onda azul son especialmente beneficiosas para aliviar el dolor. Por otro lado, exponerse de forma prolongada podría dañar la retina. Como señaló Hamblin:
"La luz azul también es buena por la mañana. Es bastante claro que exponerse a la luz azul brillante en la mañana, equilibra una gran cantidad de circuitos cerebrales. Es antidepresiva, y al parecer proporciona una mayor sensación de alerta.
Como en cualquier otro caso, la dosis es la clave. Probablemente sea más sencillo que obtenga una dosis excesiva de luz azul que de cualquier otra longitud de onda. Considero que tiene que tener cuidado con la luz azul, porque probablemente podría obtener demasiada cantidad.
La luz roja es buena para aliviar la inflamación y enfermedades inflamatorias. Curiosamente, la bibliografía está llena de informes sobre cómo mejorar la degeneración macular (la causa más común de invidencia en los Estados Unidos) a través de exponerse a la luz roja de 660 nm.
El infrarrojo cercano es bueno para regenerar las estructuras más profundas, tales como los tendones, huesos y cartílagos; problemas ortopédicos y musculoesqueléticos. Además, durante la noche la luz roja del infrarrojo produce melatonina y le ayuda a dormir.
El infrarrojo cercano también podría ser útil para atender problemas renales. La evidencia anecdótica sugiere que podría ser una poderosa terapia para la insuficiencia renal.
"La insuficiencia renal es la tercera causa principal de muerte. Hay personas de edad avanzada que mueren de insuficiencia renal. Realmente, no se les podría hacer algún trasplante porque son mayores.
Si coloca un conjunto de LED de infrarrojo cercano donde se encuentran sus riñones, al parecer funciona de forma ideal. [Pero] no ha sido suficientemente estudiado en lo absoluto", dice Hamblin.
Amigos, esta es la perla DORADA de esta entrevista. ¿Quién habría pensado alguna vez que iluminar con una luz sobre sus riñones podría mejorar radicalmente una enfermedad renal?
Ciertamente, esa es una cuestión que necesita ser considerada seriamente por las personas que tenga una insuficiencia renal, porque virtualmente no hay ninguna desventaja.
Además, he revisado los estudios que demuestran que iluminar con la luz sobre su glándula tiroidea podría ser útil para la tiroiditis autoinmunológica.

El Infrarrojo Cercano También Beneficia a los Ojos, Diabetes y el Rendimiento Deportivo

El síndrome metabólico y la diabetes son otras dos enfermedades que podrían beneficiarse al exponerse a la luz del infrarrojo cercano. Según Hamblin, la mayoría de las personas podría poner la luz sobre su vientre, ya que es antiinflamatoria, y obtener un efecto beneficioso sobre los depósitos de grasa.
Asimismo, el infrarrojo cercano (de 810 a 830 nm) es beneficioso para los ojos, por lo que hay poco riesgo al exponerse a la luz. La luz roja de 630 nm podría deslumbrarle y tomarle un tiempo para recuperarse, pero no es realmente perjudicial para los ojos.
Actualmente, la empresa startup LumiThera sugiere tratar la degeneración macular relacionada con la edad con un dispositivo de fotobiomodulación que ilumine con luz roja e infrarrojo cercano en los ojos.
"Hay algunos ensayos clínicos, pero no estoy enterado si ya fueron publicados. Las probabilidades son que es altamente eficaz y finalmente obtendrá la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) y podrán comercializar este dispositivo con los oftalmólogos. Ese es su plan de negocios. Es un dispositivo clínico para oftalmólogos...
En el futuro, imaginamos dispositivos... que serán utilizados clínicamente en hospitales y por oftalmólogos, incluso psiquiatras y todos los profesionales médicos.
Entonces, podría haber una hueste entera de diferentes dispositivos que las personas tendrían en casa. Puedo visualizar el día en que cada hogar tendrá uno o dos dispositivos de terapia de luz", dice Hamblin.
"En Río de Janeiro, en los Juegos Olímpicos, había una gran cantidad de dispositivos de terapia de luz... Los atletas obtuvieron enormes beneficios al poner la luz roja del infrarrojo cercano sobre sus músculos.
Muchos utilizan un conjunto de LED. Algunos utilizan camas de luz para cuerpo entero. Es un gran problema... Básicamente, hay dos maneras en las que utilizan [estos dispositivos] los atletas.
Uno de ellos es para el preacondicionamiento antes de su evento deportivo... el tiempo de agotamiento es extendido con la terapia de luz... y luego, hay una respuesta, lo que ayuda a recuperarse y retrasar la aparición del dolor muscular... "

La Terapia de Luz Podría Estimular la Función Cognitiva

Otra fascinante área de descubrimiento es al utilizar la luz para mejorar la función cerebral. Recientemente, entrevisté al Dr. Lew Lim acerca de la terapia de luz infrarroja para abordar la enfermedad de Alzheimer.
En breve publicare esa entrevista, así que asegúrese de estar atento. Es algo fascinante; los fotones también podrían viajar por su torrente sanguíneo, y se sabe que la luz es muy buena para activar las células madre en la médula ósea.
"Unas cuantas personas con pequeños ensayos para la enfermedad de Alzheimer obtienen resultados tan beneficiosos que nadie podría creerlo", dice. "Éstas son personas de edad avanzada que no pueden decir una oración coherente, y repentinamente, en semanas o meses comienzan a hablar con sus familiares.
Las personas que tenían que ser alimentadas, súbitamente comienzan a utilizar un cuchillo y tenedor. Me refiero a una cantidad de personas tan numerosa, que simplemente no puedo creerlo...
En mi opinión, los efectos son tan sorprendentemente buenos que tiene que hacerse del conocimiento público. Las personas tienen que hacer grandes ensayos, y esperaría que en cinco o diez años la fotobiomodulación para el Alzheimer ya tuviera un uso muy extendido".
Lim ha inventado un dispositivo de fotobiomodulación para la salud neurológica y el tratamiento de la demencia, pero si tiene un presupuesto limitado, podría utilizar una luz de infrarrojo cercano (850 nm) segura de Amazon. Lo coloco sobre mi cabeza para tener salud cerebral.
También, podría utilizarse en áreas de dolor, tales como la espalda o rodillas. Hemos adquirido un avanzado dispositivo espectrofotómetro para precisar la cantidad exacta de luz que emite este dispositivo, por lo que se podría recomendar mantener una distancia del cuerpo y el tiempo de uso.
Virtualmente, no sentirá ningún calor en lo absoluto de parte de estos focos. Esto es como debería ser, porque no es el calor lo que produce el beneficio, sino la longitud de onda. Si tiene un sauna de infrarrojo lejano, podría aumentar aún más sus beneficios al agregarle un reflector de infrarrojo cercano de 850 nm.

Actualmente, la Fotobiomodulación es la Medicina del Futuro

La fotobiomodulación ha existido desde hace siglos. Desafortunadamente, a medida que el paradigma farmacológico crecía, también lo hacía el énfasis en los medicamentos costosos y peligrosos.
Como resultado, muchas estrategias sencillas, pero profundamente eficaces y de bajo costo fueron descontinuadas. Por ejemplo, los medicamentos psiquiátricos. No tienen prácticamente ningún beneficio positivo, sino un gran número de efectos secundarios muy graves.
Para abordar la salud cerebral y enfermedad de Alzheimer, "tan solo poner una simple luz de infrarrojo cercano sobre la cabeza funciona mejor que estos medicamentos", dice Hamblin. Sinceramente, espero que crezca el interés por este tipo de modalidades, y que los científicos y profesionales médicos le pongan más atención.
Como persona inexperta en el tema, también podría seguir los parámetros dados para integrar este tipo de terapia de luz, de forma segura y exitosa, en su vida, a un costo relativamente bajo.

sábado, 4 de marzo de 2017

“Mamá: no puedo parar los pensamientos que me llegan a la cabeza”


sobreestimulacion

Una amiga me comentó hace unos días que su hija, de apenas cinco años de edad, le había sorprendido con este comentario mientras la llevaba a un cumpleaños. Sentada en su sillita, en los asientos traseros del coche, la pequeña se mostraba agobiada y desconcertada. No es la primera madre que me comenta algo parecido, pero en este caso resulta especialmente significativo el hecho de que la niña considerara que los pensamientos le llegaban de fuera..
No se trata del argumento de una película de ficción, al estilo de La invasión de los ultracuerpos, ni tampoco es consecuencia en este caso de alguna enfermedad mental, o una situación puntual y pasajera. Tras descartar todo lo descartable con el psicólogo, la conclusión no se hizo esperar: se trata sin duda de otra niña más alcanzada por lo que denominamos sobreestimulación. En 1997, hace ya dieciocho años, publiqué un libro sobre el consumo de drogas de síntesis entre los adolescentes, en el que hacía referencia exactamente a esta situación. Sin lugar a dudas nos encontramos ante la generación más sobreestimulada de toda la historia de la Humanidad. Hasta hace apenas 50 años los estímulos que recibíamos del exterior eran muy limitados y moderados en relación a los que recibimos hoy en día. Se trataba fundamentalmente de estímulos procedentes de nuestro entorno inmediato, familia, amigos, y las pocas horas a la semana que podíamos pasar viendo un canal de televisión en blanco y negro, o escuchando algún programa de radio.
Hoy, cualquier niño de diez años de nuestro entorno, ha recibido muchísima más información que cualquier otro homo sapiens de los que han pasado por aquí en los últimos 40.000 años. Ha visto imágenes de tiranosaurios corriendo por un bosque, cuando hasta hace un siglo ni tan siquiera sabíamos de su existencia. Imágenes de peces abisales, animales e insectos de cualquier punto de la tierra, vídeos grabados en la superficie de Marte por un robot, secuencias reales sobre el corazón bombeando sangre o linfocitos haciendo su trabajo en nuestro sistema inmunológico. Cosas con las que ningún sabio de la antigüedad se atrevió a soñar, y un volumen de información muy difícil de manejar. Estímulos dirigidos a todos sus sentidos: sintetizadores, sonidos y ritmos nunca antes escuchados, alimentos procedentes de los cinco continentes, chicles que los primeros minutos saben a maracuyá y después a frutos silvestres del bosque australiano… ¿Se han parado a contar los tipos de cereales que hay en las estanterías de los supermercados? ¿Y los yogures?
Pero estos niños no reciben sólo los estímulos de su entorno habitual, sino que en muchas ocasiones nos empeñamos en “enriquecerlo” y llenar absolutamente todo su tiempo con más actividades. Un tiempo libre absolutamente copado, que se combina con histriónicas series de dibujos animados, estridentes partidas de videojuegos en 3D y todo tipo de aplicaciones para llenar sus móviles, tabletas y cabezas.
Hace ya unos años que distintos expertos, como los del grupo de investigación sobre Neuroplasticidad y Aprendizaje de la Universidad de Granada (UGR), advirtieron sobre cómo la estimulación temprana podía influir en el proceso de aprendizaje. La psicobióloga Milagros Gallo, señalaba que: “El entrenamiento en tareas demasiado complejas, antes de que el sistema esté preparado para llevarlas a cabo, puede producir deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida”.
El problema de la sobreestimulación es que, al igual que hacen las drogas de síntesis, provoca lo que denominamos “tolerancia”. Es decir, el organismo se acostumbra a recibir con regularidad su dosis de estímulos, hasta que llega un momento en el que tal dosis no le satisface. ¿Qué hace entonces? Pues muy sencillo: buscar una dosis mayor. Los niños que viven este efecto se hacen cada vez menos sensibles a los estímulos del entorno, y necesitan cada vez más. Se vuelven hiperactivos, o se muestran desmotivados mientras su imaginación y creatividad se van mermando. Les cuesta centrarse mucho tiempo en una misma actividad, y sienten que sus pensamientos se atropellan los unos a los otros.
NECESITAMOS EL ABURRIMIENTO
Puede parecer algo paradójico, pero necesitamos más que nunca que los niños y niñas tengan tiempo para aburrirse. Necesitamos que tengan tiempo todos los días para llevar a cabo actividades que no estén previamente estructuradas, organizadas y controladas por normas rígidas y preestablecidas. Es preciso que tengan la oportunidad de crear sus propias estructuras, normas y parámetros. Creo que los adultos que no son capaces de innovar, de adaptarse, cambiar o evolucionar y aportar algo a la vida de quienes les rodean, son con frecuencia niños privados de la posibilidad de crear y experimentar. Es necesario tener la posibilidad de explorar, y también la posibilidad de equivocarse.
Definiría el aburrimiento como la ausencia de motivación que incite a la acción física o mental. Así pues, si un niño se aburre y desea actuar tendrá que terminar encontrando o creando sus propias motivaciones. Tendrá en definitiva que automotivarse. Y no les quepa duda de que lo hará. Un niño o una niña en un parque, con un palito, arena y un par de piedras creará todo un mundo. Sentado frente a una mesa y con una caja llena de pinzas de tender la ropa, organizará una carrera de coches, desarrollará una batalla o realizará algún tipo de construcción. Una hoja en blanco, un lápiz y varios rotuladores darán lugar a todo tipo de creaciones…
Los niños y niñas de hoy, más que nunca, necesitan disponer de tiempo no estructurado y dirigido por sus mayores. La sobreestimulación, la constante motivación externa y el encadenamiento continuo de tareas y actividades programadas les saturan, agobian y ahogan su necesidad de crear.
Resumiría mis principales recomendaciones en el siguiente decálogo:
  1. Procure que sus hijos/as dispongan con frecuencia de tiempo no estructurado. ¡Verdadero tiempo libre!
  2. Reduzca las actividades extraescolares al mínimo que considere necesario. Priorice y tenga muy en cuenta aquellas que son iniciativa de ellos mismos.
  3. No se adelante a sus demandas, no queme etapas demasiado pronto. Necesitan detenerse y paladear cada edad y cada etapa. Respete su ritmo de maduración.
  4. Interactúe y juegue con ellos si se lo piden, pero no organice ni desarrolle las normas.
  5. Controle el acceso a internet y las nuevas tecnologías. No deben convertirse en prioritarias ni conformar su principal forma de ocio. Establezca horarios.
  6. Distancie el uso de ordenadores, tablets o teléfonos móviles de la hora de irse a la cama. El sueño es fundamental, y el cerebro necesita un tiempo para volver a la normalidad tras los estímulos recibidos durante el empleo de estos aparatos.
  7. Supervise las series de dibujos animados que ven. Compruebe si es usted capaz de ver un capítulo y en qué estado se encuentra después. Algunas generan un estado de ansiedad muy apreciable.
  8. Sus hijos necesitan contacto con la naturaleza. El ritmo que ésta establece actúa como un verdadero bálsamo. Necesitan tocar, oler, sentir y experimentar en espacios abiertos y naturales.
  9. Controle los ruidos innecesarios. Si alguien quiere ver la tele en casa, escuchar música o discutir, los demás no tienen que compartirlo necesariamente.
  10. Preste toda la atención posible a sus comentarios, preguntas y observaciones. Nada de lo que dicen es superficial, aunque en un principio podamos no entender lo que están intentando decirnos.
(Esto no quiere decir que la sobreestimulación sea la respuesta a todos los casos similares. Mi intención es sólo aportar recursos e ideas a los padres y madres que puedan sentirse identificados). https://twitter.com/gcanovasg
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http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fpsyg.2014.00593/full
http://secretariageneral.ugr.es/pages/tablon/*/noticias-canal-ugr/la-sobreestimulacion-infantil-y-juvenil-provoca-deficiencias-en-el-aprendizaje#.VOjKmfmG-bN