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A los
24 años, Lauren Wasserl lo tenía todo: su belleza natural se ajustaba a
los parámetros exigidos por la sociedad y su carrera de modelo
ascendente. Era una mujer vital, amante de los deportes. Y acababa de
comprarse su vivienda propia. Pero, en octubre de 2012, la vida de esta
bella modelo dio un giro inesperado. Lauren fue acostarse sintiendo un
leve malestar -ella lo atribuyó a que su período menstrual había
llegado-. Horas más tarde, estaba en una ambulancia, siendo la
protagonista de una verdadera emergencia. A los 27 años, Lauren dicen
que no tenía idea de que estaba poniendo en riesgo su vida por el solo
hecho de usar tampones. Tuvo que aprenderlo por la fuerza y ahora quiere
compartir su experiencia con el mundo entero.
Lauren
Wasserl: "He pasado mucho dolor y he tenido que crecer de
repente. No se trata sólo de ser modelo y haber tenido TSS, se trata de
tener una amputación y aceptar mi nueva vida. No puedo disfrutar de
lujos tan simples como despertarme por la mañana y saltar a la ducha o
poder correr en la playa. Por eso quiero intentar que todas las personas
que están en mi situación entiendan que todo está bien. Una joven se
puso en contacto conmigo para decirme que le inspiré a mostrarse tal
como es después de haber ocultado su pierna durante años. De eso se
trata, de poder influir e inspirar a otras personas."
CIUDAD DE BUENOS AIRES (JuntosBien). El caso de
Lauren Wasser, la modelo que, según ha relatado a la prensa estadounidense, perdió una pierna, a causa del
Síndrome del Shock Tóxico asociado al
uso de tampones (SST)
ha puesto de actualidad este trastorno
grave aunque muy infrecuente.
La joven de 27 años ha iniciado una batalla legal contra
Kotex Natural Balance, el fabricante de tampones que utilizaba habitualmente, al que acusa de ser responsable del SST que,
en 2012, le provocó una grave infección que derivó en la amputación de su pierna derecha.

Lauren perdió la mitad de su pierna derecha después de contraer el
Síndrome del Choque Tóxico. Hoy utiliza su experiencia para inspirar a
otras mujeres y se enfrenta a la industria del tampón.
"Siempre me había visto perfecta", dice Lauren Wasser sobre
la época en la que su cuerpo se estaba desarrollando. Su madre había
sido modelo durante más de 20 años -
"en los años '90, con Stephanie Seymour y Cindy Crawford"-
y Lauren siguió su ejemplo sin esfuerzo. Cuando era niña viajaba con
ella para sus sesiones en París, Milán, Londres y Nueva York y en su
primera editorial fue fotografiada por
Patrick Demarchelier con tan sólo 2 meses de edad. Lo de dedicarse a ser modelo fue algo inevitable, incluso su padre lo había sido.
En 2012 el cuerpo de Lauren cambió de la noche a la mañana. El 3 de
octubre se fue a dormir a su casa de Los Ángeles con un malestar que
parecía una simple gripe.
Tenía lamenstruación y llevaba puesto
un tampón, pero en ningún momento se le pasó por la cabeza que eso
tuviese algo que ver con sus síntomas. Lo último que recuerda
es haber dado de comer a su perro y hablar con su madre por teléfono; lo
siguiente fue despertar en una cama de hospital sin tener la menor idea
de qué había pasado.
La enfermedad, de la que hablan los prospectos de la mayoría de
marcas de tampones, puede estar causada por 2 tipos de bacterias, el
Staphylococcus aureus y el
Streptococcus pyogenes, algunas de cuyas cepas son capaces de producir
una toxina con gran poder para desencadenar una sepsis.
Pero no todas las infecciones por estos patógenos provocan un SST, sino
que este sólo aparece en las personas cuyo sistema inmunitario no ha
desarrollado anticuerpos para hacer frente a la acción de las citadas
toxinas.
Lauren había contraído el Síndrome del Choque Tóxico (TSS, por sus siglas en inglés),
una enfermedad bacteriana supuestamente causada por su tampón. Según contó la joven a VICE,
llegó al borde de la muerte y le indujeron un coma médico.
La infección se volvió gangrena y se vieron obligados a amputarle la pierna derecha por debajo de la rodilla.
Aunque luchó por mantener su pierna izquierda, finalmente perdió los
dedos del pie y el talón ha quedado muy dañado. Sin previo aviso su
cuerpo y su futuro cambiaron radicalmente.
No se conoce a fondo por qué el uso de tampones se relaciona con la aparición del SST, aunque, tal y como explica
José Ramón Yuste, especialista en enfermedades infecciosas de la
Clínica Universidad de Navarra,
la capacidad de absorción de estos productos y su colocación en el
interior de la vagina, que permite una mayor concentración de oxígeno en
la zona, favorece la producción de las toxinas. Por eso, se recomienda
adecuar el nivel de absorción a la cantidad de flujo menstrual optando
siempre por el menor grado de absorción y no se aconseja mantener un
mismo tampón durante más de 8 horas.
Jennifer Rovero, fotógrafa y pareja de Lauren,
comenzó a fotografiarla después de la amputación -en shorts, sentada en
el baño,...- . Es algo que Jennifer ha denominado
'fototerapia' y
que le ha ayudado a lidiar con lo que le ha sucedido a su cuerpo.
Además se ha convertido en una verdadera campaña para crear conciencia
sobre el TSS, una enfermedad que se toma -si es que se menciona, algo
que sin duda no hacen los fabricantes de tampones- como una vaga amenaza
mítica.
3 años después de salir de su coma, Lauren ha decidido utilizar su
plataforma para enfrentarse a la industria de tampones, y también para
inspirar a otras personas con amputaciones para estar cómodas con sus
cuerpos.
Consejos
Aunque los primeros casos de SST que se describieron a finales de los
años '70 estaban relacionados con el uso de tampones, el Síndrome del
Shock Tóxico también puede afectar a niños, mujeres posmenopáusicas y
hombres y se ha asociado con infecciones cutáneas, quemaduras y
operaciones quirúrgicas. De hecho, según datos de los Institutos de
Salud de USA (NIH), hoy en día menos de la mitad de los casos de STT
están asociados al uso de tampones.
"No se puede transmitir la idea de que no es seguro usar tampones
para la menstruación, porque no es cierto. Hay que recordar que es una
enfermedad extremadamente infrecuente y que de forma más habitual se
asocia con otras circunstancias, como la cirugía", apunta
Jackie Calleja, ginecólogo del Hospital Quirón de Madrid.
Los
síntomas más frecuentes que presentan las personas con SST son malestar
general, confusión, fiebre alta, tensión arterial baja, náuseas,
vómitos y diarrea o erupciones en la piel, entre otros. El
trastorno puede generar complicaciones de forma rápida y provocar una
insuficiencia renal, cardiaca o hepática e incluso conducir a la muerte.
Por eso, los especialistas recomiendan retirar el tampón y acudir al
médico si, durante la menstruación desarrollan síntomas como los
mencionados anteriormente.
Generalmente, explica el Dr. Yuste, la enfermedad se trata con
antibióticos (se suele optar por aquellos que actúan inhibiendo la
síntesis de proteínas, precisamente para intentar frenar la producción
de la toxina) y
"con todos aquellos medicamentos dirigidos a
recuperar las constantes vitales del paciente, como fármacos para tratar
la hipotensión, terapia de soporte, recuperación de fluidos, etc". El
uso de medidas como la diálisis o la aplicación de inmunoglobulinas
también puede plantearse en función de la afectación sistémica.
Para prevenir la aparición de un Síndrome del Shock Tóxico asociado al uso de tampones, concluye el Dr. Calleja,
se recomienda evitar el uso de tampones altamente absorbentes, cambiar
los tampones con frecuencia (cada 4-8 horas) y al menos una vez al día
durante la menstruación (por ejemplo durante la noche) recurrir a otras
opciones higiénicas.
La entrevista
Lauren habló con la publicación i-D por teléfono desde California acerca de romper tabúes y empoderar a las mujeres.
-¿Tuviste una buena relación con tu cuerpo al crecer? ¿Qué influencia tuvo el hecho de ser modelo con ello?
-Ser modelo siempre estuvo presente en mi vida, mis padres eran
modelos y cuando iba a las agencias me convencían para dedicarme a ello.
Pero también hacía deporte y ejercité mi cuerpo bastante. Siempre
estaba jugando al baloncesto y montado en bicicleta.
-¿Cómo cambió la relación con tu cuerpo en 2012?
-Cuando me desperté del coma pesaba 90 kg, tuvieron que bombearme
36 kilos de fluidos para deshacerse de todas las toxinas de mi cuerpo.
Así que me sentí diferente desde que me desperté. No me reconocía; no
podía ver mis piernas, ni mi vagina, ni nada. Antes de eso pesaba como
54 kilos así que despertar un día con 36 kilos de más fue impactante.
También perdí el pelo: al tratar de salvarme la vida mi cabello se
enredó tanto que tuvieron que afeitarme la cabeza. Perdí mi identidad
repentinamente y creo que todavía no he asimilado la intensidad de todo
lo ocurrido. Y continúa siendo una batalla; todavía siento mucho dolor.
-¿Has vuelto a practicar deporte?
-Estoy en un punto en el que tengo que aprender a lidiar con el
dolor, pero soy una chica fuerte y no quiero que la gente me tenga
lástima. De hecho, me aseguré de no cojear y oculté mi pierna hasta el
punto en el que nadie se daba cuenta a menos que se las enseñara. Ahora
he vuelto a subirme a la bicicleta y soy entrenadora de un equipo de
basquetball. Aunque ya no puedo jugar, quiero seguir formando parte de
ello.
-Pero ahora ya no intentas ocultar tu cuerpo...
-Cuando Jen empezó a fotografiarme me dijo: "Tienes que
mostrarla, tienes que estar orgullosa de ella". Estaba realmente triste y
necesitaba que mi cabeza asimilase que ésta es mi nueva vida y que no
va a cambiar. Cuando empezamos a salir, usaba medias y sudaderas a 37ºC,
hasta que me di cuenta de que si quería compartir mi historia con el
mundo, tenía que sentirme bien conmigo misma y estar orgullosa de lo que
soy ahora. Ver las fotos de Jen fue un momento crucial, descubrí que
sigo siendo hermosa y todavía puedo ser modelo.
-¿Cómo han reaccionado los demás ahora que estás más dispuesta a compartir tu historia?
-Es increíble la cantidad de apoyo y amor que estoy recibiendo,
me hace muy feliz. En Facebook, hay chicas jóvenes, mujeres mayores y
mujeres que han perdido a sus hijas que agradecen mi labor. No se trata
solo de mí, sino de las mujeres que fueron olvidadas porque no tenían la
voz que tengo yo.
-La menstruación sigue siendo un tema bastante tabú ¿es esa una de las causas de el desconocimiento del TSS?
-Creo que las empresas de tampones se han encargado de que nos
sintamos mal por ser mujeres; nos hacen sentir vergüenza de algo natural
y por eso intentamos ocultarlo a toda costa. Esa es la puerta que debe
abrirse, yo estoy contenta y orgullosa de haberlo hecho.
-¿Cuál es tu plan para continuar con la denuncia?
-Quiero seguir creando conciencia, en otoño (boreal) iré a
Washington DC con la congresista Carolyn Maloney. Su proyecto de ley
[para estudiar los efectos en la salud de los productos de higiene
menstrual] ha sido rechazado 9 veces por el Congreso, pero esperemos que
con todo este bullicio podamos lograr un cambio y no vuelva a ser
ignorado. Esto lleva pasando desde hace mucho tiempo y las mujeres
tenemos derechos que no deberían ser ignorados.
-¿Qué fue lo que te hizo querer hablar finalmente?
-He pasado mucho dolor y he tenido que crecer de repente. No se
trata sólo de ser modelo y haber tenido TSS, se trata de tener una
amputación y aceptar mi nueva vida. No puedo disfrutar de lujos tan
simples como despertarme por la mañana y saltar a la ducha o poder
correr en la playa. Por eso quiero intentar que todas las personas que
están en mi situación entiendan que todo está bien. Una joven se puso en
contacto conmigo para decirme que le inspiré a mostrarse tal como es
después de haber ocultado su pierna durante años. De eso se trata, de
poder influir e inspirar a otras personas.