Desde un principio, se
debe puntualizar que toda creación, por su origen divino, tiende, por
propia condición natural, a equilibrarse y sanar por sí misma. Así
ocurre, por ejemplo, con el propio Universo Cósmico que siempre ostenta
la querencia innata de adoptar siempre los estados de mayor equilibrio
que sean posibles en cada instante, el Cosmos y todos los microcosmos
que lo componen (galaxias, planetas, procesos, seres vivos, realidades,
situaciones y eventos), y del mismo modo procede y reacciona el cuerpo
físico y todos los cuerpos energéticos (etérico, emocional, mental y
espiritual) de que dispone el ser humano.
Una enseñanza
importante argumentada en los contenidos e informaciones de los Mensajes
Canalizados, que nos desvelan un conocimiento trascendental acerca de
los procesos de sanación, radica en que todo desequilibrio o dolencia
que aparece reflejándose en el cuerpo físico parte previamente de
desajustes existentes producidos ya en el cuerpo emocional o astral, y
no desde el cuerpo mental directamente, sino desde el campo de las
emociones. Más bien desde el mental se plasmarían dichos desfases en el
emocional y desde este pasarían al plano físico, puesto que si la
realidad física se manifestase en la 3D directamente desde el mundo de
los pensamientos, con lo dispares que estos pueden llegar a ser en este
plano existencial, la vida en este planeta se volvería, tal vez,
demasiado caótica.
Cuando cierta dolencia hace su aparición,
sucede como con el resto de procesos que acontecen y se manifiestan en
este mundo. Se recuerda que todo potencial antes de ser manifestado en
la realidad física ya existe en el cuerpo astral en esta dimensión, del
cual es seleccionado y atraído para acabar tomando forma, dependiendo,
en la mayoría de los casos, fundamentalmente, de las señales vibratorias
emitidas por cada ser humano que estas posibilidades puedan llegar a
materializarse.
No obstante, sean cuales fueren las
características o causas externas que estén vinculadas con el bloqueo
del cuerpo físico que se experimente, bien se enfatice en los
denominados microorganismos, virus o bacterias, bien se trate de
dolencias de cualquier índole, consideradas musculares, óseas,
nerviosas, etc., bien se identifiquen entes, energías o los así también
llamados espíritus, que, en cualquier caso, puedan provocar una
desaplicación o disfunción del organismo, en todos los supuestos
posibles, habidos o por haber, cualquiera de estos potenciales son
atraídos y propiciados por los propios aspectos internos que el ser
humano mantiene consigo y que requieren de su atención y revisión, que
guardan un orden, lógicamente, con su estado evolutivo y su plan de
evolución, y que van a ir marcando, así, sus experiencias y cuestiones
de vida, y que, por tanto, son los que van a ir dando forma a todo su
entorno exterior y que, en las circunstancias de disfunción o deterioro
físico que se mencionan, estos no guardan del todo armonía y equilibrio
respecto a la sintonía vibratoria de la energía del Amor, llegando estos
desajustes a reflejarse en la realidad física, en este caso en el
cuerpo físico en forma de achaques, afecciones, molestias o trastornos
varios, como reflejos palpables de la existencia de dichos aspectos
resistentes que impiden la liberación del ser, traspasando finalmente
todas las capas y el entramado energético de los cuerpos más sutiles
hasta alcanzar forma visible y apreciable en el cuerpo físico.
Otra
forma de expresarlo podría resultar de desvelar que, en realidad, todas
las formas de energía y conciencia (pensamientos, emociones, palabras,
acciones, actitudes y hábitos) coexisten en planos y estratos de vida
junto con otras configuraciones existenciales semejantes a estas en
vibración (amistades, economía, virus, energías, entes y espíritus) en
un movimiento continuo de reagrupación y reunificación, y que la
constitución de cada uno de estos mundos representa en sí un mismo
proceso.
Si se trata de aspectos emocionales no alineados o fuera
de la armonía que establece el Amor, ellos mismos atraen situaciones
igualmente desajustadas, ya que todo lo que vibra energéticamente en la
misma frecuencia se atrae y se configura ordenándose así, como lo
dispone la Ley Universal de la Atracción Divina, tanto en lo que al
estado de salud respecta como a lo referido a cualquier otro orden de la
vida.
Esta explicación expresa una vez más la causa por la cual
las emociones susceptibles de revisión y transformación aparecen como
reflejos externos que provocan malestar, dolor o bloqueo en el cuerpo
físico, según ahora se está tratando, añadiendo que, en general, todo
nuestro entorno, pues, hace referencia, sin excepción, a reflejos de
nosotros mismos o a reflejos de todos y cada uno de nuestros aspectos
internos, equilibrados o sin equilibrar.
En caso de que sean
detectados bloqueos a nivel del cuerpo físico o en otro nivel de
experiencia, se podrá evidenciar la correspondencia que cualquiera de
estos sucesos tendrá con la falta de alineación de ciertas emociones que
puedan estar sustentándose al mismo tiempo.
De esta forma, es
como estos aspectos, no tratados y expuestos aún a la luz y a la
transformación del Amor, van a poder salir al estado consciente para que
puedan ser identificados, reconocidos y abordados como precisan para
elevar su estado energético, que en estado de bloqueo es básicamente
denso y pesado desde el punto de vista de su frecuencia vibratoria. Es
decir, en muchas ocasiones, a través de las propias realidades no
alineadas que estos mismos aspectos atraen, será como ellos pueden
llegar a ser sentidos y percibidos emocionalmente en formas reconocibles
como el miedo, el dolor interior, las dudas, la ansiedad, la
alteración, la rabia, las resistencias, los bloqueos, las faltas de
aceptación, etc., y que de otra forma cabe la posibilidad de que no
hubiera sido detectada o advertida su existencia.
Será así como,
en primer lugar, en ciertos casos puedan ser descubiertos y reconocidos
estos modos energéticos internos, pues, no es descartable que la persona
en cuestión desconociera, en verdad, la permanencia de estas emociones,
hasta que, experimentado cierto suceso, son sacadas a la palestra. En
cambio, si se acometen actividades de meditación e introspección con
dedicación y constancia diariamente, los desajustes pueden llegar a ser
percibidos o distinguidos con antelación antes de que lleguen a
manifestarse en la realidad física, pudiéndose subsanar desenlaces no
deseados, incluso antes de que hagan su aparición.
Con el
conocimiento de la existencia de aspectos emocionales no refinados en la
nueva energía del Amor, albergados en el campo emocional, tal
circunstancia tan solo requiere de que, a través del permiso y la
atención que les otorguemos, sin límites e incondicionalmente, para que
de este modo puedan permanecer el tiempo que demanden en nuestro nivel
consciente, expresándose, haciendo libre y total uso de su derecho de
manifestación, en la serenidad y la calma que nos permita percibirlos,
sin involucrarnos o dejarnos llevar por sus impulsos o inercia, tan solo
contemplando y sintiendo su expresión emocional (dolor, miedo,
ansiedad, resistencia, no aceptación, bloqueo, etc.) como partes
energéticas nuestras que son y que únicamente solicitan no ser
censuradas, obviadas o reprimidas, acaben, de esta forma, recibiendo las
energías del amor incondicional y la aceptación total que necesitan
incorporar e integrar para alcanzar la elevación e iluminación que
merecen para sumarse a la ascensión junto con el resto de partes de
nuestro ser en su conjunto.
Este entendimiento y las actitudes
que de él se deriven, por supuesto, gozarán de independencia a la hora
de ser aplicados, sean cuales fueren los escenarios planteados y tanto
si dichos aspectos han traspasado al plano físico o no, o de si, en caso
de que ya se hayan manifestado, se hayan podido magnificar en mayor o
menor grado, es decir, la puesta en práctica de este nivel de maestría
es exactamente la misma en cualquier de los casos. Todo parte de la
voluntad firme, de la introspección, de la quietud, de la paciencia para
que todo se desenvuelva al ritmo adecuado, de la confianza de que la
energía del Amor funciona así y de la humildad de que en manos de la
divinidad que Dios nos otorga y nos dedica todo es posible.
En la
tesitura de realidades en desequilibrio o bloqueo, en el estado de
salud o en otra faceta de vida, la actitud necesaria y suficiente es
siempre la misma como se ha descrito. De igual modo, otros posibles
escenarios (relaciones, economía y propiedades), así como sus
respectivos aspectos asociados, serán merecedores del mismo amor y
aceptación inconmensurables, propios de la permisividad por una apertura
hacia ellos de todo corazón.
Así es como las emociones menos
lumínicas y densas saldrán desde el fondo más profundo del ser humano,
guardando cierto orden o no, y es justamente, en esos momentos, cuando
ha de ser permitida la salida de dichas energías para que así sean
liberadas, sin que, bajo ningún concepto, haya que reaccionar ante la
impronta de estas. Esta es la forma en cómo el proceso de Transmutación y
Purificación Divinas tiene lugar en la Creación de una manera
totalmente natural, espontánea y automática sin mayores requisitos.
Esto,
por otro lado, es independiente de que haya, obviamente, además, una
intención importante de partida en cuanto a lo que al enfoque se
refiere, pues la contemplación y el enfoque de lo que se desea indicará
desde un principio la dirección que la energía debe seguir para plasmar y
manifestar la resolución de lo que se está demandando, y que, sin
incompatibilidad alguna con todo lo anterior, ciertas acciones puedan
acometerse también de forma directa, sencilla, fácil y rápida, porque,
de este modo, así, las situaciones en concreto lo vayan requiriendo y
precisando, procurando abstenerse de caer en lo dificultoso, enrevesado e
inalcanzable como indicio de potencial, tal vez, inaccesible,
aclaración que también convenía especificar y que, en realidad, es bien
distinta a que, una vez que son conocidas las indicaciones para la
atracción y creación consciente de los potenciales más favorables y
propicios, se emprendan una serie de decisiones, elecciones o
actuaciones en sentido contradictorio, y que, en definitiva, se salgan
fuera del guión establecido para la existencia en dimensiones superiores
a la 3D, que acaben empeorando notoriamente las realidades de
enquistamiento y bloqueo ya existentes.
Enfocando de nuevo el
campo de la salud del cuerpo físico, no habría que añadir conceptos
nuevos a lo ya dispuesto en los renglones anteriores, ya que todo lo
referido antes constituye el medio y las pautas decisivas que hacen
factible la instauración de un nuevo equilibrio de los aspectos y
códigos energéticos internos, acordes con una nueva energía, con una
nueva forma de vivir y con una nueva dimensión en el planeta, así como
de todas las situaciones externas asociadas a dichos aspectos,
incluyendo, por supuesto, todo lo concerniente al estado del cuerpo
físico y a lo que a su salud se refiere.
Por esto mismo, no
resulta novedoso añadir que los pasos a seguir en un proceso de
equilibrio y sanación son bien simples y sencillos a la hora de abordar
el alineamiento de toda situación limitante y carente de abundancia en
la vida. Son totalmente válidos para toda forma de vida, existencia y
conciencia, aspectos internos y externos, que formen parte del ser
humano y de su realidad.
Por otra parte, conviene resaltar el
panorama y la trama que con cierta frecuencia se genera y desencadena
cuando son detectadas algunas dolencias físicas. En primer lugar, las
reacciones que se suelen despertar en la persona vienen a responder a un
estado de impaciencia más o menos acentuado por solventar una situación
incómoda y de incertidumbre con la mayor antelación, y enfocado,
generalmente, en suprimir y en erradicar en la mayor brevedad de tiempo
posible esa coyuntura que provoca un estado no amado y no aceptado,
caracterizado globalmente por un malestar físico, emocional y psíquico.
Se
suele presentar enseguida en estas situaciones un cuadro emocional
interno de resistencia considerable a que suceda lo que está ocurriendo,
de bloqueo ante una realidad que incomoda notablemente, de no
aceptación a estar viviendo dicho trance, de rechazo de una parte
interna que está empezando a ser percibida y, por supuesto, de mucho
miedo si la dolencia es etiquetada o catalogada como grave.
Este,
desde luego, es un caso típico que se pretende resaltar en este
capítulo, en cuya argumentación se procura hacer énfasis, en particular,
en la posible carencia de salud del cuerpo físico, pero que,
igualmente, el desajuste o desequilibrio puede ser manifestado a través
de otros escenarios de vida que únicamente se limitan a reflejar
aspectos inconclusos que necesitan ser completados. Conflicto en las
relaciones humanas, precariedad económica y embargos, entre otros. ¿O
acaso estas realidades individuales no demandan también sanación y, por
tanto, la obtención en las mismas de alineamiento y abundancia no forman
parte de la sanación del mismo individuo?
Se va a hacer un
inciso más para mencionar que el miedo incitado por la desconfianza a
que, verdaderamente, las energías del Amor ejerzan su acción
reconstituyente y milagrosa, que, al igual que acentúa con celeridad,
actualmente, las heridas y limitaciones interiores poniéndolas de
manifiesto interior y exteriormente, pueden atraer con la mayor
prontitud la abundancia, el equilibrio y la sanación en los conflictos
o, lo que es lo mismo, atraer, asimismo, los medios y soluciones que
faciliten el restablecimiento y la armonía de todo estado vital, puede
acabar desembocando en la duda, el desconcierto y en la toma de
decisiones que abran puertas que conduzcan a potenciales bastante más
angostos y complicados.
Sin ir más lejos, y así lo indican las
propias canalizaciones, los mismos procesos cancerosos, que pueden
gestarse desde hace años, principalmente, por los hábitos, conductas y
actitudes que han ido adoptándose, sin provocar la muerte absolutamente a
nadie en el transcurso de estos períodos, cuando toman cierto tamaño
por el cúmulo reiterado de estas energías no armónicas y densas y se
hacen notar físicamente, pueden provocar un estado de desconcierto tan
absoluto y generalizado que pueden postrar a los pacientes directamente a
los pies de cirugías y tratamientos tan agresivos para el organismo que
pueden conducir a potenciales de gran dificultad, por la condición de
no caer en la verdad de que en la energía del Amor todo puede ser
subsanado por sí mismo o a través de las soluciones que desde la acción
de esta nueva energía se puedan atraer y manifestar de forma rápida y
directa.
El cáncer es el medio por el cual el cuerpo físico del
ser humano amortigua las energías distorsionadas que ciertos aspectos,
adicciones o comportamientos del individuo generan, proporcionado el
adecuamiento necesario, en la medida de lo posible, para que, aun con la
insistencia de estas energías, se pueda seguir prolongando el
funcionamiento orgánico del cuerpo. Es una reacción que atiende a un
proceso natural de compensación como puede suceder, por ejemplo, con el
mismo sudor cuando se realiza un ejercicio físico o con la fiebre cuando
se presenta alguna alteración del organismo.
Es por ello por lo que el cáncer puede ser sanado cambiando ciertos parámetros de vida:
1-
Tomando conciencia de todas las partes del ser, incluidas las partes
del cuerpo físico, que presenten dificultad o bloqueo y de todos los
aspectos emocionales y mentales que, a la vez, reclaman revisión y
transmutación, percibiéndolos y permitiendo que se expresen, sin
represión, con amor incondicional y aceptación total hacia sus estados y
manifestaciones, incluidas las dolencias o desajustes físicos que se
padezcan.
2- Identificando y cambiando los hábitos que se
reconozcan como no apropiados y no beneficiosos para el tránsito de
vida, aspirando para ello a la mayor perfección e impecabilidad en
cuanto a las posibles mejoras y a la mejor de las evoluciones.
3-
Apertura y abandono en la energía del Amor y en la Luz Divina que
equilibran y sanan los cuerpos con el aumento de la vibración energética
en estos mediante la oración y meditación diarias.
4- Llevar una
alimentación adecuada, basada especialmente en nutrientes vegetales
idóneos cocinados y preparados de forma adecuada, evitando, así, las
bajas frecuencias vibratorias de la comida de origen animal, sobre todo,
carne y pescado, que acaban encontrando aposento en los cuerpos
energéticos y que pueden reflejarse posteriormente en el cuerpo físico.
5-
Incentivar el estado interior con estímulos externos como música,
libros, vídeos, películas y relaciones adecuadas que eleven el espíritu,
evitando, por ejemplo, espacios televisivos dramáticos, cruentos y
polémicos, y conversaciones que generen violencia y mermen un estado de
armonía y paz.
6- Pasar momentos en espacios naturales (bosques, parques, parajes, zonas ajardinadas, etc.).
7- Etc.
Pero
si, por el contrario, se adoptan decisiones y actitudes que pretendan
eliminar el estado de disfunción o deterioro de alguna parte física, a
toda costa, que solo está indicando con amor, mediante los medios de los
que dispone, que se debe de producir un replanteamiento de las
condiciones de vida del individuo y dar un giro que garantice la mejora
de estas, y si, por definición, además, este clase de opciones presenta
no aceptación, resistencia, hostilidad o agresividad hacia estas partes
del cuerpo, ya se ha comentado, que, si se pretende suprimir o rechazar
los aspectos internos y las situaciones que estos atraen, estos se
pueden acabar rebelando y magnificando en mayor medida, con cierta
probabilidad, porque lo único que están pidiendo es que se les ofrezca
el amor que necesitan para transmutar, equilibrar y sanar.
Reconozcamos,
pues, que la clave de nuestro bienestar, desde una visión general, se
halla en apreciar y comprender cómo funciona el Universo, todas las
formas de vida que este alberga, incluido el ser humano, y también las
Leyes Divinas que lo rigen y lo hacen funcionar, evolucionar y
expandirse, para que, de esta forma, podamos propiciar conscientemente
las realidades siempre más beneficiosas y favorables para desplegar, en
las mejores condiciones, el tránsito por las respectivas experiencias
tridimensionales que estemos llamados a vivir en la actual encarnación
en la Tierra.
Extracto de 21 PREGUNTAS
LIBRO DE LA AUTOMAESTRIA
AUTOR: RAFAEL MONTAÑO CARMONA