jueves, 29 de noviembre de 2012

Tecnica de meditacion: La atención entre los espacios de la respiracion

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Shiva dijo: " Oh radiante, esta experiencia puede amanecer entre dos respiraciones.
Tras el entrar de la respiración (hacia abajo) y justo antes de iniciar su ascenso (hacia
fuera), el beneficio ."
Cuando inhales, observa. Durante un instante, durante una fracción infinitesimal de
tiempo - antes de exhalar, antes de que el aire salga - no hay respiración. Entra el aire,
hay un cierto punto en el que la respiración se detiene, y después el aire sale. Cuando
sale el aire, también durante un instante o una fracción infinitesimal de tiempo la
respiración se detiene, y luego vuelves a inhalar.
Antes de que entre o salga el aliento, hay un momento en que no estás respirando. En
ese momento es posible el acontecimiento, porque cuando no estás respirando no estás
en el mundo. Entiende esto: cuando no estás respirando estás muerto; existes, pero estás
muerto. Pero ese momento es tan extraordinariamente corto que nunca alcanzas a
observarlo.
La respiración que entra es renacimiento, la que sale es muerte. La exhalación es
sinónimo de muerte, la inhalación es sinónimo de vida. Por tanto, con cada respiración
estás muriendo y volviendo a nacer. La pausa entre ambas es muy corta, pero una
atención penetrante y sincera te permitirá percibir la pausa. Y no es necesario nada más.
Has sido bendecido. Has conocido. Ya ha sucedido.
No tienes que entrenar la respiración. Déjala tal como es. ¿Y por qué una técnica tan
simple? Porque realmente es muy simple. ¿Basta una técnica tan simple para conocer la
verdad? Conocer la verdad significa conocer aquello que no nace ni muere, conocer ese
elemento eterno que siempre existe. Puedes distinguir la respiración cuando sale y
cuando entra, pero nunca distingues la pausa entre ambas.
Inténtalo. De repente captarás la idea. Y puedes captarla; está ahí. No hay que añadir
nada, ni a ti ni a tu estructura. Todo, salvo una cierta consciencia, está ahí. Por tanto,
¿cómo conseguirlo? Primero, sé consciente de la entrada de la respiración, obsérvala,
olvídate de todo; simplemente observa la entrada de la respiración, su propio pasar.
Cuando la respiración alcanza las fosas nasales, siéntela ahí. Permite entonces que la
respiración siga fluyendo hacia dentro. Muévete junto con ella de forma completamente
consciente. Descendiendo con la respiración, más y más abajo, no la pierdas. No vayas
por delante, no te quedes atrás. Ve con ella. Recuerda: no vayas por delante ni la sigas
como una sombra. Marcha simultáneamente con ella.
La respiración y la consciencia deben volverse una sola cosa. Entra el aire, tú entras.
Sólo entonces será posible captar ese espacio que se halla entre dos respiraciones. No
será fácil. Entra y sal con el aire: dentro - fuera, dentro - fuera. Buda usó
particularmente este método, y por ello se ha convertido en un método budista. En la
terminología budista se conoce como "Anapanasati Yoga". La iluminación de Buda se
basó en esta técnica y en la meditación en el Conocimiento del Ser.
Si pones continuamente tu consciencia en la respiración, tu atención en la respiración,
de pronto un día, sin darte cuenta, alcanzarás ese intervalo. A medida que tu consciencia
vaya siendo más penetrante, profunda e intensa, a medida que tu consciencia se vaya
delimitando... el mundo entero se delimitará; ese entrar y salir de tu respiración será
todo tu mundo, el escenario completo de tu consciencia. Y, de pronto, inevitablemente,
sentirás la pausa en la que no hay respiración. Si te mueves en perfecta sintonía con la
respiración, ¿cómo puedes permanecer inconsciente cuando no hay respiración?
Repentinamente te darás cuenta de que no hay respiración, y llegará el momento en que
sentirás que la respiración no está entrando ni está saliendo. La respiración se habrá
detenido completamente. En esa pausa, "el beneficio".
                                                 ANTONIO MORAGA

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