viernes, 9 de julio de 2010

EL ARTE DE LA CONTEMPLACIÓN


Cómo practicar la auto-observación


La contemplación aspira a detener el pensamiento y lograr que el Universo y nuestra mente sean una misma cosa. Cuando se llega a comprender que el mundo es una mente consciente y no algo mirado por un observador, ya se está cerca de la iluminación.

Llamamos contemplación a observar atentamente cuanto ocurre en el momento presente, es decir, atender a lo que percibimosy -al mismo tiempo- a los procesos mentales que acompañan a esa percepción. Cuando conseguimos este tipo de observación, no hay pensamiento, sino solo percepción; el observador desaparece y el mundo desvela su aspecto transcendental.

El observador imparcial
Antes de seguir adelante habria que subrayar un elemento especialmente interesante en esta importante técnica de crecimiento espiritual: el"testigo", una especie de observador imparcial de todo cuanto ocurre, una concepción que, aunque ilusoria, resulta temporalmente conveniente y hasta necesaria y que puede servir de guia durante el proceso de expansión de la conciencia.
"El testigo" es aquello que observa, mientra que" el yo" está ligado a la identificación con una determinada parcela de la realidad. Así pues, no necesariamente ha de producirse una identificación con el observador; incluso muchos de los que emprendieron el camino contemplativo han considerado que quien observa no tiene nada que ver con uno mismo, como ocurre en el caso de Santa Teresa : "Pareciáme andar siempre a mi lado Jesucristo, y como no era visión imafginaria, no veía en que forma; mas estar siempre al lado derecho, sentíalo muy claro, y que era testigo de todo lo que yo hacía".
Una vez aclarada esta diferencia entre "el testigo" y "el yo", podiamos hablar de 4 o 5 niveles o grados de contemplación:

En el primero el observador se situa detras de los ojos.

Es como si uno diese un paso atrás y tomara conciencia de los ojos desde dentro, mientras éstos están viendo lo que ocurre afuera. Lo que se pretende conseguir con ello es un distanciamiento y ,consecuentemente, una desidentificación global que facilita una mayor conciencia de uno mismo mientras se desenvuelve en el mundo.

En el segundo nivel, "quien observa" se situa fuera del cuerpo pero próximo a la cabeza, sin dejar de ver desde los ojos.

Así se inicia un movimiento expansivo de toma de conciencia y , además, cuanto más se eleva el nivel de ésta más externamente actúa la energía.

En un tercer grado, "el observador" se sitúa en los límites del campo de percepción, englobando la totalidad. A partir de ese momento, se empieza a descubrir que "uno" no es un árbol, ni un cuerpo,ni un pensamiento, ni "el que observa", ni cualquier sensación de "yo". Es entonces cuando comienza a disolverse el "yo" personal y a emerger el Yo Transpersonal, al caer en cuenta de que "se es", más bien la totalidad del espacio de percepción. Se tiene la sensación de ser, en conjunto, "quien observa"y un pensamiento, y un cuerpo, y un arbol. Es entonces cuando el "yo" deja de estar restringido a la persona, por lo que se habla del "yo transpersonal".
En el cuarto nivel todo es "yo" o nada es "yo", según se mire. No hay diferencia alguna entre quien observa y lo observado. Ambos constituyen "lo que es" , mente silenciosa, mente sin tiempo. Tambien podiamos decir que en este estado el Universo se contempla así mismo, aunque tampoco esta descripción es exacta, por que el hecho de contemplar, no es distinto del hecho de ser. Podia hablarse, en estas circunstancias, de la frontera que separa "lo que es" de "lo que no es", frontera que podia describirse como el" limite esferoidal del espacio de percepción".
Al atravesar dicho límite cabría también hablar de un quinto nivel en el que cesan las percepciones sensoriales referidas a lo externo, aunque aquí haya desaparecido ya toda diferenciación entre lo interior y lo exterior. Se produce también aquí el cese total de las actividades de la conciencia mecánica y aparece un ámbito al que algunos místicos aluden como: "lo-que-no-es", "la nube del no saber", "la nada" o "la noche", un ámbito en el que se experimenta un fuerte sabor a Divinidad. Este estadio corresponde a "la oración de unión", tan admirablemente descrita por Santa Teresa de Jesus en "la vida" o en "las moradas", o al Samadhi l que se refiere Ramakrishna. En estas circunstancias puede sobrevenir la Iluminación propiamente dicha.




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